Todos queremos un país con

Seguridad, educación, empleo, salud
y crecimiento económico.

Reunion Regional Guadalajara,

Guadalajara, Jal. a 13 de Marzo de 2006.

Boletín informativo

Durante el séptimo y último foro regional del Plan de Extensión Nacional e Inclusión Ciudadana del Acuerdo de Chapultepec, el Ing. Carlos Slim Helú, afirmó que la búsqueda permanente del bienestar de todos los mexicanos y el combate frontal a la pobreza, deben sustentar y acelerar el desarrollo económico del país.

Mencionó que en esta nueva sociedad se lucha por el conocimiento y por los mercados, de ahí que como país debemos ser muy competitivos, “ya que esta nueva civilización, a diferencia de la agrícola, se sustenta en la libertad, la justicia, la democracia, la división de poderes, la pluralidad, la diversidad, los derechos humanos, el cuidado del medio ambiente y en la parte económica, en la globalización, en la competencia y en la creatividad”.

Por su parte, el gobernador de Jalisco, Francisco Ramírez Acuña, comentó que el Acuerdo de Chapultepec constituye una invaluable oportunidad para sumar los esfuerzos de los sectores productivos, sociales, económicos, políticos, gubernamentales y académicos del país, “para lograr el México que queremos, y estoy cierto que el encuentro del día de hoy será fundamental para dar solidez a los siguientes pasos que juntos estaremos dando todos los mexicanos”.

A su vez, Epigmenio Ibarra, integrante de la Comisión de Información y Seguimiento del Acuerdo de Chapultepec, dijo que “hay que atacar la pobreza de frente, hacerle la guerra hasta vencerla y para eso, si obramos con inteligencia, con creatividad y con políticas de Estado, hay y habrá recursos, y muchos, dentro y fuera del país. No es hora de restar, al contrario sólo sumando saldremos adelante”.

En tanto, Silverio Cavazos Ceballos, gobernador de Colima, consideró que “lo importante es que buscamos un nuevo acuerdo con amplitud, legitimidad y perdurabilidad, nuestro apoyo para estos afanes, ya que es justo reconocer que ni el gobierno, ni un sector específico de la sociedad pueden hacer las cosas en solitario, en nuestra época se agotaron las razones totalizadotas, vivimos una etapa de integración y por fuerza de conciliación”.

Por su parte, el gobernador de Nayarit, Ney González Sánchez, celebró la convocatoria del Acuerdo de Chapultepec por considerar que de esta forma, “los mexicanos asumimos el futuro próximo con propósitos convergentes. Toda iniciativa inscrita dentro de las pautas democráticas y que llame a la unidad de los mexicanos será siempre suscrita, ya que en este Acuerdo se privilegiaron las coincidencias”.

Presentador:
Nos distinguen integrando este presidium, los titulares de los poderes Legislativo y Judicial del Estado de Jalisco, señores presidentes municipales, señores legisladores, miembros de la Comisión de Información y Seguimiento del Acuerdo de Chapultepec, representantes de los sectores empresarial, social y académico del estado, autoridades militares y, por supuesto, el licenciado Ney González Sánchez, Gobernador Constitucional del Estado de Nayarit; el licenciado Jesús Silverio Cavazos Ceballos, Gobernador Constitucional del Estado de Colima; el señor Carlos Slim Helú y el licenciado Francisco Javier Ramírez Acuña, Gobernador Constitucional del Estado de Jalisco.

Hace uso de la palabra el señor licenciado Francisco Javier Ramírez Acuña, Gobernador Constitucional del Estado de Jalisco.

Discurso de Francisco Javier Ramírez Acuña, Gobernador Constitucional del Estado de Jalisco.

Muy buenas tardes don Carlos Slim Helú, distinguidos miembros del presidium, señoras y señores, es realmente significativo que este encuentro de enriquecimiento del acuerdo firmado en el histórico Castillo de Chapultepec se realice también en este extraordinario edificio histórico Hospicio Cabañas, patrimonio mundial de la humanidad y orgullo de todos los jaliscienses y mexicanos.

El Castillo de Chapultepec es emblemático de la defensa de la soberanía nacional, el recinto que hoy nos acoge lo es de la solidaridad social y de nuestra riqueza cultural. Sean todos ustedes bienvenidos a Jalisco, cuna del federalismo mexicano, tierra de hombres como don Valentín Gómez Farías, don Prisciliano Sánchez, quienes impulsaron en julio de 1823 el Pacto Federal de Anáhuac, documento base del acta constitutiva de la federación mexicana.

Hace 182 años, con el surgimiento de Jalisco como el primer estado libre de México, se sembró el anhelo de construir una auténtica República Federal, sabedores de que la nación que anhelábamos sólo sería posible en la unidad del todo, sin el sometimiento de partes. El establecimiento del Pacto Federal fue el primer gran acuerdo que logramos los mexicanos para definir el tipo de país en el que queríamos vivir.

Hoy nos da mucho gusto que Jalisco sea sede del séptimo y último encuentro regional del Plan de Extensión Nacional e Inclusión Ciudadana del Acuerdo de Chapultepec, en el que estableceremos las conclusiones y compromisos de este ejercicio de diálogo y consensos que busca hacer del Acuerdo una agenda nacional.

Nuestro reconocimiento a quienes le han dado forma a esta iniciativa que ha permitido enriquecer el Acuerdo de Chapultepec con distintas visiones ciudadanas y de actores políticos de todo el país.

En el año 2000 nuestro país dio un giro de 180 grado a partir de un consenso democrático, hoy todas las expresiones tienen cabida y participación ciudadana; es cada vez mayor en las acciones y misiones de gobierno, los consensos.

Es indudable que en los últimos cinco años hemos alcanzado avances, pero también que los retos de nuestro país requieren de un esfuerzo sostenido, conjunto, de todos los mexicanos.

Hoy avanzamos decididamente en el combate a la pobreza extrema, tarea que ha sido avalada por organismos internacionales. Hoy tenemos una estabilidad económica envidiable, los indicadores macroeconómicos son favorables, contamos con finanzas sanas, la inflación está bajo control, los riesgos de una crisis de fin de sexenio o de una devaluación están descartados. Hagamos de lo obtenido a la fecha el punto de partida para consolidar los logros que tanto nos han costado a los mexicanos.

El Acuerdo de Chapultepec constituye una invaluable oportunidad para sumar los esfuerzos de los sectores productivos, sociales y económicos, políticos y gubernamentales, académicos, para lograr el México que queremos, y estoy cierto que el encuentro del día de hoy será fundamental para dar solidez a los siguientes pasos que juntos estaremos dando los mexicanos. Muchas gracias.

Presentador: Señoras y señores, para ilustrar las acciones, condiciones y compromisos del Acuerdo de Chapultepec les invitamos a observar el siguiente video.

Presentación video

Presentador:
Hace uso de la palabra, el señor Epigmenio Ibarra, miembro de la Comisión de Información y Seguimiento del Acuerdo de Chapultepec.

Discurso de Epigmenio Ibarra, miembro de la Comisión de Información y Seguimiento del Acuerdo de Chapultepec.

Señores gobernadores, señores miembros del presidium, señoras y señores, habrán de disculpar ustedes que me salte las fórmulas y abrevie el protocolo, no es la descortesía la que me mueve sino la urgencia; urgencia porque el tiempo es breve y es mucho lo que hay que discutir en este foro, urgencia por este México nuestro que tanto nos duele y al que tantos queremos y que está hoy como nunca tan lleno de promesas, tan ávido de realizaciones.

Urgencia porque llega la hora de pasar de los dichos a los actos; no podemos más, no resistimos, sería inmoral, inaceptable seguir estancados, seguir hundidos en el subdesarrollo. Menos todavía cuando todo en el entorno interno y externo se presenta favorable para que México crezca con empleo, de manera sostenida y sustentable, y creciendo así pueda enfrentar con éxito las impostergables tareas de garantizar la seguridad pública y  fortalecer un Estado democrático de derecho.

Urgencia porque no hablamos de décadas, quién puede ya darse todavía ese lujo, ni siquiera de sexenios, para transformar la situación; porque debemos y podemos empezar ya y lograr en cinco años, ese debe ser nuestro objetivo inaplazable, romper la barrera del subdesarrollo. Esto, si lo hacemos juntos, si se establece entre todos los actores políticos, económicos, y sociales como dice el expresidente español Felipe González, zonas claras de consenso y devienen de ellas políticas de Estado.

Esto, si en lugar de un consenso de Washington que nos rige y nos ata, construimos un acuerdo de México y por México. No hay, es cierto, amenazas de crisis económica en el horizonte, mucho hemos avanzado; sin embargo, es preciso reconocer que hemos vivido décadas de estancamiento, pero eso sí, con estabilidad macroeconómica.

¿De qué nos sirve?, de qué nos han servido todos estos años el apego puntual, escrupuloso al dogma estabilizador si son millones los mexicanos que viven todavía en muchas zonas del país por debajo de la línea de pobreza y carecen de los más elementales servicios de salud, educación y vivienda.

Por qué sentirnos tan orgulloso por el control de la inflación y el déficit público, más instrumentos que no fines, cuando el apego al dogma nos ata las manos, nos paraliza y nos impide crear los empleos suficientes y de calidad para que las familias estructuradas alrededor de un salario justo, crezcan sanas e integradas a una sociedad que vaya dejando así de estar sitiada por la delincuencia.

Qué tanto presumimos de estabilidad macroeconómica si no podemos construir las grandes obras de infraestructura que el país necesita. Qué tanto presumimos, insisto, si muchos de los grandes proyectos que sí se logran construir se entregan con contratos llave en mano, lo que impide el desarrollo de la ingeniería y la tecnología mexicana y apalanca y empeña así nuestro futuro.

De qué ufanarnos, pues, de la supuesta eficiencia, de la rigurosa disciplina de las cuentas públicas si éstas no han servido todavía para contener la marea migratoria y casi medio millón de mexicanos al año se ven forzados a cruzar en graves condiciones de riesgo la línea fronteriza.

Qué tanto nos preocupamos de competitividad, mientras subimos continuamente los precios de la energía eléctrica, despilfarramos los ingresos petroleros y cuando hemos sido superados por otras naciones que sí tuvieron las agallas, la creatividad, la audacia, la libertad para aprovechar las circunstancias y crecer, crecer al doble, al triple que nosotros, y hacerlo generando empleos, redistribuyendo mejor la riqueza, creando, en fin, mejores condiciones de vida para sus ciudadanos y fortaleciendo el Estado de Derecho.

De qué sirve, pues, la estabilidad sin crecimiento, cuando en las calles de pueblos y ciudades donde hay todavía mucha marginación y desempleo, el narcotráfico y el crimen organizado disputan, hoy, a sangre y fuego terreno al Estado y se alzan como la más grave amenaza contra la seguridad nacional y la democracia.

Pero no nos equivoquemos, crecer, crecer con empleo, crecer con justicia, crecer en democracia que es lo que necesitamos, no implica andar de manirrotos por el mundo. No alcanza el dinero público para todo, es cierto, pero hay más dinero; el ahorro social, la inversión privada están ahí, y también si se la da la autonomía de gestión a Pemex, la enorme riqueza que produce el subsuelo y que debe convertirse en el más efectivo detonador del desarrollo.

El país, los mexicanos, ni merecemos ni necesitamos limosna, no se trata, pues, de lanzar sólo programas asistenciales, de otorgar dádivas gubernamentales; no es la caridad pública el remedio, hay que atacar la pobreza de frente, hacerle la guerra hasta vencerla, y para eso, si obramos con inteligencia, con creatividad, con políticas de Estado, hay y habrá recursos, y muchos, dentro y fuera del país.

No es hora de restar, al contrario, sólo sumando saldremos adelante. Es éste el clamor que los miembros de la Comisión de Información y Seguimiento del Acuerdo de Chapultepec hemos recogido en el país al recorrerlo dentro del Plan de Extensión Nacional e Inclusión Ciudadana que hoy con esta reunión en Guadalajara concluye.

No termina, sin embargo, aquí nuestra tarea; al contrario, hemos vivido todos los miembros de la Comisión, jornadas intensas, luminosas y fecundas; nos hemos nutrido, nos hemos enriquecido de la diversidad, de la pluralidad, de la tolerancia de centenares de personas a las que mueve un sólo interés: México, y esto reafirma nuestra confianza, nuestra decisión de seguir trabajando en la construcción de un gran acuerdo nacional.

Gobernadores, alcaldes, dirigentes empresariales y sindicales, líderes campesinos, académicos, miembros de organizaciones de la sociedad civil han acudido al llamado; con ellos hoy tenemos una deuda, un compromiso; no han escatimado esfuerzo alguno para sumarse con vigor al Acuerdo, no habremos nosotros de escatimar esfuerzos para hacer que su voz sea escuchada.

¿Qué sigue?, pues ahora mucho trabajo, es preciso procesar todas las ideas, las aportaciones que hemos recibido, restablecer contactos regionales para realizar planes muy precisos que ya fueron esbozados durante las reuniones.

Comenzar pues, a trabajar en cada Estado, en cada municipio, enriquecer el texto original del Acuerdo y, sobre todo, encaminarnos a la realización de acciones concretas.

De esto se trata sobre todo el Acuerdo de Chapultepec, de actuar, y ya, para que el país avance. Ya los ingenieros mexicanos, unidas todas sus asociaciones al adherirse al Acuerdo, lo han hecho dando pasos decisivos en esta misma dirección; muy pronto también habremos de dar inicio a una campaña para que los ciudadanos conozcan el contenido de esta iniciativa y se sumen a la misma.

No pretendemos, sin embargo, suplantar o sustituir a los partidos políticos, ellos tienen su tarea, nosotros la nuestra; ellos miran atentamente el 2 de julio, nosotros no tenemos fines electorales.

Tampoco se trata de atar las manos de quien resulte electo Presidente, por el contrario, es nuestro propósito crear consensos para que el que sea votado por la mayoría pueda dirigir el país hacia el crecimiento con empleo, con justicia y respeto al Estado de Derecho, para que gane quien gane, gane México.

Queremos que sea la nuestra, una voz que desde la sociedad civil se alza para apoyar las tareas del Estado en tanto que éste sirva a los ciudadanos y que lo contenga, lo limite y redireccione junto con otras voces que surjan de la sociedad civil cuando se olvide de su tarea.

Señoras y señores, en los próximos tres meses nuestro país, la democracia que con el sacrificio de tantos hemos venido construyendo, habrá de vivir momentos graves y decisivos. En nuestro recorrido por México hemos registrado también, es preciso reconocerlo, preocupación e incertidumbre en muchas personas a quienes el encono de las campañas electorales hacen temer lo peor.

Hemos hablado aquí y en todas las ciudades que hemos visitado, de crecimiento con empleo, de guerra contra la pobreza y una mejor y más equitativa distribución del ingreso, de insertar al país con ventaja competitiva en el entorno global; nada de esto, es nuestra convicción, puede lograrse, ni siquiera debe intentarse, ni siquiera debe imaginarse, sin democracia.

Hay quien sostiene que algunas dictaduras han sido eficientes para administrar países y hay quien se atreve, ante el miedo de quien gane a quien considera su adversario ideológico, a sugerir que se rompan las reglas del juego democrático.

Caer en esa tentación, escuchar el canto de las sirenas del autoritarismo, creer que un mando único, firme, una mano dura que anula las diferencias es la solución para crecer o para combatir al crimen organizado, es la más crasa de las equivocaciones.

No hay peor injusticia que la falta de libertad, la dictadura beneficia sólo a unos cuantos, los que la sirven y los que de ella se sirven a costa de las mayorías, esos que a la postre, a fuerza de violar la ley, se vuelven capos del crimen organizado. La paz y la seguridad que garantiza la represión generalizada es la de los sepulcros y dura muy poco.

Tenemos una democracia imperfecta pero que ya en el 2000 nos rindió sus primero frutos. Asistimos a una campaña electoral que a muchos nos defrauda o nos desilusiona, la retahíla de descalificaciones, la rispidez del debate electoral parece contaminar todos los ambientes, y hay muchos que se dicen decepcionados y comienzan a considerar un desperdicio de tiempo la gesta electoral.

No nos equivoquemos, así de imperfecta, así de altisonante, así de desprestigiada entre comillas, alicaída y maltrecha como está la democracia, nuestra democracia es el bien más preciado que como sociedad y como individuos tenemos: La garantía de la paz, la preservación civilizada de nuestras diferencias, la posibilidad de ceder, de negociar, de alcanzar acuerdos.

Yo que le miré los ojos a la muerte, que por largos 12 años viví la guerra, que vi al hermano perseguir y matar al hermano, que vi también como después de muchos años y muchos muertos la sangre destiñe las banderas ideológicas, no puedo dejar de preguntarme: Si a fin de cuentas los conflictos armados terminan negociando, ¿por qué no evitar entonces el baño de sangre antes de que se produzca?.

Cuando no hay cauces institucionales para expresar las diferencias, para hacer valer tus derechos o donde no hay libertad de prensa o donde unos cuantos en nombre de la fe o de proletariado o del progreso se imponen a sangre y fuego sobre la mayoría, ahí digo, donde no hay democracia o donde se la traiciona, ahí, por eso estallan los conflictos armados.

Vivir la guerra me hizo ansiar la paz sobre todas las cosas para mí, para mis hijos, para mi patria. Por eso estoy aquí, por eso firmé el Acuerdo de Chapultepec, por eso termino haciendo un llamado a no escatimar esfuerzo alguno para construir acuerdos que nos permitan superar el subdesarrollo.

No demos por sentada la paz, es un bien no renovable que debemos de cuidar. La paz es obra cotidiana de todos nosotros, la paz es empleo, salario digno, servicios, educación para todos, es una forma de vida, la instauración de la tolerancia, de la capacidad de reconocer al otro como diferente y respetarlo, el establecimiento de la negociación, de la lógica, de la cultura, del acuerdo entre nosotros.

Preservemos, pues, cuidemos, cultivemos amorosamente la paz; cuidemos, hagamos crecer con votos y participación la democracia, esa es la concordia, como dice José Iturriaga, donde podremos crecer, sólo en la concordia. Gracias.

Presentador:
Hace uso de la palabra el señor licenciado José Luis Covarrubias Valenzuela, Presidente de la Cámara Nacional de Comercio de Guadalajara.

Discurso de José Luis Covarrubias Valenzuela, Presidente de la Cámara Nacional de Comercio de Guadalajara.

Señor Gobernador del Estado de Jalisco, señor Gobernador del Estado de Nayarit, señor Gobernador del Estado de Colima; señor ingeniero Carlos Slim, promotor del Acuerdo de Chapultepec.

La situación actual por la que atraviesa México en todos sus órdenes nos obliga a hacer una reflexión seria para saber dónde estamos y hacia dónde vamos, y mejor aún, hacia dónde queremos ir, buscando pasar de la apatía o de la queja destructiva, a una acción constructiva profundamente ciudadana.

Para esta reflexión debemos partir del hecho de que la vida del Estado mexicano no es responsabilidad exclusiva del gobierno o de los partidos políticos, sino de todos los ciudadanos que habitamos el territorio que lo conforma. Por eso, lo que hagan y dejen de hacer los gobernantes y las bancadas partidistas, necesariamente nos afecta a todos, y todo lo que hagamos o dejemos de hacer como ciudadanos, afecta nuestro presente y condiciona nuestro futuro particular y como nación.

De ahí que resulta de incuestionable valor la actitud del Acuerdo Nacional para la Unidad, el Estado de Derecho, el Desarrollo, la inversión y el Empleo, más conocido como Acuerdo de Chapultepec, promovido por el ingeniero Carlos Slim y un grupo de distinguidos mexicanos.

El México actual requiere de mentes claras y voluntad, que veamos en nosotros mismos a un país que tiene la capacidad de unirse en lo esencial para lograr estadio de bienestar juntos y mejor distribuidos.

El Acuerdo tiene como fundamento sólido para su éxito el estar construido sobre el criterio de unidad y pluralidad nacionales, cuyo centro de gravedad es el bien de nuestro querido México y el de los que en él vivimos; promueve consensos sobre rumbo y objetivos compartidos por todos que orienten el desarrollo de país, respetando la riqueza de nuestra pluralidad y diversidad.

Es muy significativo que para lograr la inclusión social, el Acuerdo rompe desde el principio con el paradigma de décadas en que las decisiones importantes se efectuaban como un pacto de cúpulas económicas y gubernamentales.

En el Acuerdo de Chapultepec se pasa inmediatamente a posicionarse como una iniciativa mexicana, de mexicanos responsables que se abren a la participación de la sociedad para que la enriquezcan con sus aportaciones y sus enfoques.

En este contexto agradezco esta oportunidad para presentar algunas contribuciones del sector empresarial, pero queda claro el espíritu, también como mexicanos, que buscamos un mejor futuro para esta trascendental iniciativa y nuestra nación.

Nos parecen un gran acierto los objetivos nacionales centrales del acuerdo, de consolidar nuestra democracia y nuestro desarrollo integral como país y también el señalamiento de que atravesamos tiempos excepcionales con variables externas favorables que no podemos dejar de aprovechar.

Para lograrlos propone construir o fortalecer cinco pilares o ámbitos para una competitividad mundial nacional y alta calidad de vida de los mexicanos; el Estado de Derecho y la seguridad pública, el desarrollo con crecimiento económico, empleo y justicia; el desarrollo de capital humano y social nacionales, el desarrollo del capital físico, infraestructura productiva, y la reforma de la administración pública.

De una manera clara y sencilla, el Acuerdo nos presenta para cada uno de esos pilares, las condiciones para fortalecerlos y solucionar sus problemas; sin embargo, para terminar de una vez por todas la situación ambivalente que ha vivido México desde que se constituyó como una nación libre y soberana, tenemos que dirigirnos a la clave de la solución de fondo subyacente en la problemática de todos los pilares, me refiero en sí al hombre, a los mexicanos que conformamos este país, a nuestra cultura, a nuestras actitudes, que es la piedra angular de lo que queremos lograr y donde se encuentra la fuente inacabable del gran potencial que no hemos sabido aprovechar.

Las aportaciones que brevemente hago proceden de mexicanos responsables, todos ellos empresarios de occidente, que con la mayor rectitud e intención y pensando en el bien de nuestra nación esperamos que sean de utilidad en este proyecto tan trascendente.

El punto central de la vertebración de nuestras propuestas es el recurso más importante con el que México y todas las naciones cuentan para lograr los objetivos nacionales más preciosos, su propio capital humano.

La clave está en el carácter y actitud de sus hombres y mujeres, que tienen muy claro que país quieren y hacia donde van, que saben que la vida de todo ser humano es un aprendizaje continuó y la lucha constante para llegar a hacer aquello a lo que estamos llamados, que saben que los pueblos se forman con el trabajo y la perseverancia de sus habitantes.

En este mundo globalizado las economías que han prosperado son aquellas que han invertido en sus ciudadanos, como acertadamente lo señala el Acuerdo, en educación y salud, y añadimos nosotros en la mejora de las competencias integrales del capital humano, profesional, laboral, emprendedores y empresariales.

Nuestra aportación permite incorporar al Acuerdo la dimensión humana del crecimiento económico y la competitividad mundial; de quedarnos con las dimensiones puramente economicistas y pragmáticas no atacaríamos ni resolveríamos los problemas de fondo que son aquellos que causan los círculos viciosos que nos urge superar.

La incorporación de las dimensiones humanas y los valores nacionales permitirá descender a donde se ubican las aptitudes y actitudes viciadas de nuestro país y que nos detienen para alcanzar la grandeza nacional buscada en este Acuerdo.

Sólo como ejemplo, de qué nos serviría tener marcos jurídicos casi perfectos si no contamos a la vez con ciudadanos y funcionarios públicos dispuestos a respetarlos, si los intereses personales y de grupo de partido político prevalecen en la toma de decisiones, si el peso de la ley principalmente cae sobre aquellos que no pueden comprar la justicia, si lo que prevalece de manera creciente es la impunidad, si no hubiera recursos ni voluntades política y moral para transformar a fondo nuestra anticultura del egoísmo, envidia, abuso de poder, confrontación y corrupción nacionales.

Queridos amigos, todo esto radica en el corazón, en las actitudes, en la forma de ser de cada uno de nosotros. De aquí la importancia central que tienen en este momento histórico de oportunidad irrepetible, para lanzarlos a fondo en el desarrollo integral del capital humano y de la cultura nacional.

El reto es complejo y las soluciones efectivas demandan mucho talento y profesionalismo en el campo de la educación, la transformación humana y organizacional, pero sobre todo demanda la concurrencia de hombres de buena y gran voluntad, generosos, perseverantes, capaces de ceder en lo más importante que tienen que es su propio tiempo, conocimientos y profesionalismo, incluso prestigio, ante un entorno adverso y de no ceder ante la natural tendencia al egoísmo y deseo de satisfacer intereses personales o de grupo. En síntesis, generosidad, perseverancia y verdadero amor a nuestro país.

Y aunque el reto sea difícil, no es imposible, la historia nos dice que sólo se necesitan 12 hombres de este talante que ayudándose unos a otros, buscando fortalecerse ante sus naturales debilidades para obrar siempre con integridad, para hacer realidad los objetivos nacionales transcendentales propuestos y aquí hay reunidos mucho más de 12 hombres y mujeres de ese talante, como lo están demostrando la calidad de las aportaciones que vemos se hacen a este Acuerdo.

Créanme que si fueron 12 hombres que demostraron a la humanidad hace dos mil años de que fue posible transformar la cultura pagana y materialista del gran imperio romano, más fácil es el reto para nosotros, cuando quienes queremos transformar y enriquecer integralmente es a nuestro pueblo, constituido por gente noble, buena, con la verdadera sabiduría, que sabe amar y a la que le han querido envilecer los operadores del egoísmo.

Los mexicanos responderemos con altruismo si creamos un entorno en condiciones propicias para la grandeza como país, pues sabemos trabajar como los mejores del mundo, y es que no es fácil percibir que estamos inmersos en un sistema educativo sustentado en un paradigma creado para la dependencia, el paradigma educativo consiste en que los sistemas educativos especialmente los de los países en desarrollo, están principalmente diseñados para producir buenos empleados.

Ante esta amenaza de frustración masiva por el desempleo y bajas remuneraciones a los egresados de las instituciones educativas, Robert Kiyosaki señala: En el actual sistema educativo uno pude graduarse de las universidades con excelentes calificaciones, pero con un esquema mental y una programación financiera de hombre pobre.

Pero cómo podrá el sistema educativo enseñar un tema que desconoce, enseñar a invertir, enseñar a emprender, cuando inculcan aversión al riesgo y enseñan a jugar siempre a lo seguro. Los universitarios constituyen las élites de nuestros tiempos, sólo una proporción pequeña de la población alcanza este nivel educativo; su preparación, conocimiento y estructura de pensamiento tienen potencialmente un alcance mayor para crear instituciones y empresas modernas con tecnología avanzada, altamente competitivas y en calidad de sus servicios en giros no tradicionales.

Pero ser un emprendedor es un modo de actuar, de ser, de sentir y de responder ante determinados incentivos del entorno. Desarrollar uno verdadero emprendedor es, por lo tanto, un problema de cambio de hábitos, de una transformación personal y cultural.

Por eso es un asunto muy distinto al de comunicar amplios conocimientos actualizados en el área de las empresas, instituciones; desarrollarles habilidades administrativas y directivas, exigirles un plan de negocios e incluso que lo pongan en operación, si finalmente el participante continúa con la mentalidad y actitudes de empleado, es decir, totalmente dependiente de un cheque de paga periódico y seguro.

¿Cómo romper el paradigma del sistema educativo actual para la dependencia?, que los miembros interesados seriamente en la transformación educativa y cultural de fondo en nuestro país nos integremos a la altura del reto de los tiempos, operemos a nivel de grupo, de manera permanente, como una comunidad moderna, de gestión del conocimiento.

Por último, nuestro enfoque de lo más profundamente estratégico en el bien del país debe rescatar el papel de la célula básica de nuestra sociedad, las familias mexicanas.

Al respecto, el Acuerdo de Chapultepec reconoce la importancia para México de la transferencia de divisas y riqueza que nos hacen nuestros emigrados a Estados Unidos; por su monto, que las han convertido en una de las primeras fuentes de divisas a nivel macroeconómico y que nos permite absorber el impacto del desempleo, beneficia a los mercados y muchos de los negocios de los que aquí estamos y son fuente de riqueza y estabilidad económica y social de inapreciable valor estratégico.

Estas remesas son frutos del esfuerzo y sacrificio de mexicanos valientes, ejemplares y responsables que preocupados por sus familias, arriesgaron todo, hasta sus propias vidas, y después, en ese país, pasan privaciones y ahorran para enviar a los suyos sustento para que tengan una mejor calidad de vida.

Amigos todos, ¿quieren ustedes una prueba más clara de la importancia de los valores que sustentan la familia mexicana y estos mexicanos verdaderamente responsables?

Quienes estamos aquí reunidos con nuestras necesidades básicas ya resueltas, a quienes la sociedad ha otorgado talentos que a otros les han sido negados, ¿no estamos acaso obligados a responder por simple justicia promoviendo de manera radical el fortalecimiento de la familia mexicana, sede de estos valores de unidad, responsabilidad y amor que con heroicidad saben vivir y encarnar estos mexicanos responsables?

Por eso sería lamentable que quienes más podemos ayudar a construir el nuevo ideal México que tanta admiración causa a líderes morales mundiales que nos visitan y quienes hacen ver con claridad que estos preciosos valores nos hacen una gran nación, capaz de transformar desde el corazón la voluntad y la conciencia a las otras naciones del mundo.

Por eso, como lo sugiere el Acuerdo, éste es el momento más oportuno para reflexionar en lo verdaderamente estratégico, es el momento de la gran elección básica, fortalecernos integralmente como nación para que con la riqueza humana de nuestros hombres  y mujeres y familias y valores nacionales, sigamos grandes en el concurso de las naciones, aportándoles además de nuestro profesionalismo y competencia productiva, más importante aún, nuestra grandeza interior, la libertad, la justicia y la paz.

Estimados amigos, el centramiento en la persona humana, los valores nacionales y la familia nos han permitido incorporar enfoques profundos muy útiles para estructurar y dar coherencia a todos los importantes planteamientos que mexicanos de buena voluntad están aportando a este trascendental acuerdo, y nos permite ver con claridad que sólo con acciones y toma de decisiones correctas en el ámbito de lo moral y lo económico, social y políticos, de los que hemos sido privilegiados por nuestra sociedad con los talentos para multiplicar riqueza, libertad, paz y prosperidad en nuestra nación, podemos devolver a nuestros hijos y nietos una patria como es en la realidad, bella, hermosa, grande y trascendente, atractiva, amada por todos y digna en el concierto de las naciones tan carentes de valores, respeto a la naturaleza y derechos básicos de los seres humanos.

Unámonos con entusiasmo y convicción a este gran proyecto. Muchas gracias.

Presentador:
Escucharemos a continuación la intervención del arquitecto Rafael Martínez Brun, presidente de la Cámara Nacional de Comercio de Colima.

Discurso de del arquitecto Rafael Martínez Brun, presidente de la Cámara Nacional de Comercio de Colima.

Muy buenas tardes, distinguidos miembros del presidium, señoras y señores

Vivimos una era de extrema competencia, eso ocurre en el ámbito de los negocios, tanto en la dimensión cívica o privada, como en el escenario de las naciones y los gobiernos.

La competencia no menguará en los siguientes años, al contrario, se acentuará y se endurecerá, pues la competencia es en realidad supervivencia, por eso debemos preocuparnos por fortalecer, por generar fortalezas en el ámbito de las regiones que cruzan la geografía nacional. Cada región, si logra consolidar sus capacidades y superar sus deficiencias, podrá satisfacerse a sí misma y apoyar el desarrollo integral del país.

El esfuerzo consistente de la sociedad civil, de la cual es una muestra elocuente este importante foro, puede ser vital para fortalecer nuestras regiones, y de esa forma a la nación entera. La capacidad regional, por supuesto, debe considerar algunos elementos básicos, como lo es el desarrollo de las actividades comerciales, la progresiva superación de los estrechos criterios de las fronteras y en especial de las fronteras interiores, el desarrollo con equidad y el cuidado de nuestros recursos.

Es necesario recordar, por sobre todas las cosas, que el fin último de todo esfuerzo económico no es el simple progreso, sino el ser humano, es decir, no es valida la riqueza si no está acompañada de felicidad, y eso ocurre tanto en lo privado como en lo social.

Los empresarios de las localidades mucho aportan en materia de empleo y desarrollo, pero también en bienestar. Como se encuentran cercanos a las motivaciones esenciales de la sociedad, están seriamente preocupados por la pobreza, por la desigualdad, por la carencia de oportunidades.

En nuestra pequeña pero pujante entidad, Colima, hemos logrado avanzar con una estrecha alianza entre sociedad, iniciativa privada y gobierno. Gracias a esa alianza hemos logrado explorar nuestras vocaciones productivas, consolidar nuestra infraestructura y detonar nuestro desarrollo.

Poseemos un puerto de gran aliento, que todavía guarda un interesante potencial de crecimiento; tendremos, en fecha próxima, una importante planta de almacenamiento y regasificación que será un motor adicional para la inversión industrial; tenemos una sólida infraestructura carretera que espera consolidarse plenamente en los siguientes meses. Tenemos muchas ventajas comparativas, pero en todo momento pensamos en el desarrollo regional, no sólo en nuestro potencial como entidad.

Colima está cumpliendo su parte con la región y, por supuesto, con el país. Si en todas las entidades pensamos así, podremos dar más a nuestro país y prepararnos para la aguda competencia que vendrá, una competencia que ya está a la vuelta de la esquina. Podremos cumplir con este desafío sólo si logramos pensar en términos colectivos y no sólo en términos individuales. Muchas gracias.

 

Presentador:
Escucharemos a continuación, señoras y señores, la intervención del licenciado Jorge Salinas Osornio, joven jalisciense.

Discurso del licenciado Jorge Salinas Osornio, joven jalisciense

Estimados miembros del presidium, amigas y amigos. Pertenezco a una generación que nació con la palabra crisis; crecimos con un modelo económico y político rodeado de excesos, desperdicios y corrupción; una generación que por lo mismo sabe del valor que otorga la democracia y que nos salva de ser convertidos en estatuas de sal, volteadas hacia el pasado.

Esta generación está enfrentando un mundo con realidades y circunstancias inéditas, el mundo de la sociedad y economía del conocimiento, un México que cuenta con un Tratado de Libre Comercio donde nos confrontamos con el país, donde la competencia es la más intensa del mundo.

Por ello estamos obligados los empresarios, los políticos y la sociedad en su conjunto, a encontrar la mejor solución para enfrentar estos retos, y que es de comprender lo que nos rodea y comenzar a replantear la estrategia de crecimiento.

Es necesario un México que fomente la competencia, que nos obligue a todos a tener mejores reglas y que estas reglas nos permitan competir entre todos con mecanismos claros. Necesitamos poner el tema de crecimiento a debate, necesitamos que el debate público ya no se pierda fácilmente en la defensa de intereses grupales o de corto plazo; para competir necesitamos que quede atrás el México en donde sólo las reformas legales que promueven beneficios a grupos específicos sean las que tienen más posibilidades de ser aprobadas, mientras las que afectan un interés importante sean frenadas.

Competimos con economías como las de Singapur o China, ambas nos han desplazado en muchos sectores y continuarán haciéndolo si no reaccionamos, podríamos salir muy fácil y decir que en Singapur las manifestaciones de más de cinco personas son ilegales y que hay cámaras de televisión por todos lados para hacer cumplir las leyes, o que en China las autoridades controlan los contenidos de Internet y que la palabra democracia no está autorizada.

El dilema no es ser autoritario o no, es colocar las condiciones que hacen posible el crecimiento en el centro de todo debate; por ejemplo, en Asia del Este la mayoría de las decisiones públicas consideran de manera central la influencia que cada decisión tiene propiciar una economía más competitiva.

Hoy el país vive un momento decisivo, o camina hacia delante o se va para atrás; hoy el país cuenta con una sociedad crítica y un sector empresarial desarrollado que ya no acepte imposiciones gubernamentales, además de un entorno internacional que impide el aislamiento.

No hay duda que es envidiable el crecimiento experimentado por sociedades como las asiáticas, Chile, Canadá o España, su éxito reside en que han entendido su realidad, su tiempo y han creado las estructuras legales y regulatorias modernas.

Trabajan para orientarse a la economía del conocimiento, no quiero ser parte de una generación que prefirió ver para atrás en lugar de planear su futuro, no quiero seguir con la envidia de no haber entendido el mundo real.

Queremos compararnos con India, pero olvidamos que por más de una década el gobierno impulsó reformas económicas que comenzaron a transformar la base productiva de un país extraordinariamente pobre.

La capacidad de consumo comenzó a crecer y tanto políticos como ciudadanos empezaron a hablar en términos del enorme potencial que había hacia delante. Lo mismo podemos decir de Brasil, que también enfrenta retos similares a nosotros, que sigue una estrategia de fortalecimiento de las oportunidades de la población pobre, para que pueda integrarse a los circuitos de la economía moderna.

Hay una pequeña diferencia que tenemos con estos dos países, ellos han entendido que no es con enconos como se avanza, han escuchado que la gente desea ser parte del desarrollo, quieren tener una oportunidad; estos países saben que es con acuerdos con lo que se pretende llegar con esta valiosa iniciativa del señor Carlos Slim y del Consejo Coordinador Empresarial.

Una iniciativa surgida de empresarios, intelectuales y organizaciones civiles que están dispuestos a acreditar que poseen capacidades de organización de autogobierno, de solución de problemas privados y públicos, dispuestos a asumir la responsabilidad de aportar lo que se requiera para que el país marche en la dirección deseada, vivimos en un tiempo nuevo, de muchas preguntas sin respuestas o de respuestas en vías de elaboración; sigamos eligiendo la libertad que nos da la democracia para buscar la verdad, sólo la verdad como horizonte y esperanza nos permitirá evitar volver a caer en las verdades sexenales.

Empresarios, sociedad civil, partidos políticos, no debemos olvidar que para ser competitivos nunca debemos de abandonar la política; el desarrollo de nuestro país no sólo está sujeto a las inversiones económicas, necesitamos urgentemente inversiones en nuestra cultura política, en la política como palabra interior en la conciencia, palabra escrita en el derecho y palabra que se intercambia, se compromete y enriquece en el diálogo, y este Acuerdo es el inicio de un buen diálogo. Muchas gracias.

Presentador:
Hace uso de la palabra el licenciado César de Anda Molina, ponente por Jalisco.

Discurso de el licenciado César de Anda Molina, ponente por Jalisco.

Muy buenas tardes a todos, señores gobernadores, don Carlos Slim, miembros del presidium, a todos ustedes, antes que nada, muchísimas gracias por la generosidad de estar el día de hoy con nosotros, y por eso seré muy breve, y simplemente cada quien con su estilo, porque en el recorrido del país hemos visto en los discursos piezas literarias, hemos visto propuestas, hemos visto reclamos, hemos visto la opinión de México, una opinión bien fundada, que grita la oportunidad que hoy este país tiene para decidirse a ser grande, y la presencia de todos ustedes nos lo está diciendo, si hoy Orozco, nuestro artista y maestro jaliscience estuviera aquí presente, seguro estaría pintando también un mural multicolor y fuerte como el de la capilla que está aquí al lado de nosotros, un mural de gente que piensa diferente, que actúa diferente, que vive diferente, pero que tiene un objetivo común, y ese objetivo común es hacer de México un país grande, próspero, que vaya rápido, y por eso estamos aquí.

La iniciativa del Acuerdo de Chapultepec es eso precisamente, el recorrer México y después de cinco o seis o siete ciudades que se han visitado hoy, simbólicamente, después de haber iniciado en el Castillo de Chapultepec, estamos terminando esta etapa aquí en el Hospicio Cabañas, patrimonio cultural de la humanidad. Por eso no es gratis ni fortuito que ustedes estén aquí, debemos sentirnos orgullosos que estamos participando en la construcción de un México diferente, un México más abierto, un México que acepta el discernir, que acepta opiniones que no comulguen con las nuestras, pero precisamente por eso queremos hacer un llamado a ustedes y al pueblo de México, al respeto de las instituciones.

Sí, es cierto, que el Acuerdo de Chapultepec es un acuerdo que le dice al país: Hay que ver de largo plazo, hay que tener un proyecto de 20 a 30 o 50 años, hay que atrevernos a hacerlo; pero también se hace con la videncia del presente, y hoy tenemos ante nosotros eventos importantes como los de julio, donde debemos, como ciudadanos, hacer respetar las instituciones de México. México es un país de instituciones reconocidas afuera, hay que aceptarlas nosotros y reconocerlas adentro, y hoy tenemos una institución que a nosotros nos toca pedir que se respete, que es el voto, el voto de julio, primero hay que ir, primero hay que demostrarnos en las urnas y no se vale la comodidad de la apatía, no se vale quedarnos sentados, hay que ir y participar y expresar ahí, en esa institución, nuestra voluntad. Una vez que está hecho, hay que exigir que se respete el resultado de las elecciones.

Una vez hecho eso, debemos trabajar juntos con el gobierno electo a la construcción de ese México, ese México que queremos, un México que como aquí se ha dicho, rompa la barrera del subdesarrollo, que dicho en palabras y números prácticos es que cada mexicano pueda aspirar a tener un ingreso promedio de al menos diez mil dólares al año, una vez rompiendo esa barrera empezaría el círculo virtuoso, círculo virtuoso que con más inversión, más creación de empleo, menos leyes y más simples, podamos hacer que México sea un país mucho más educado, más consciente del medio ambiente, más consciente y solidario con su comunidad. México puede hacerlo, nosotros tenemos la oportunidad de hacerlo, démonos nosotros esa oportunidad de ayudar, podemos hacerlo, no hay tiempo, hay urgencia como dijo Epigmenio Ibarra, es ahora y no mañana. Muchas gracias.

Presentador:
Escucharemos a continuación al señor José Silverio Cavazos Ceballos, Gobernador Constitucional del Estado de Colima.

Discurso de José Silverio Cavazos Ceballos, Gobernador Constitucional del Estado de Colima.

Muy buenas tardes, con el permiso de todos ustedes, señor Gobernador del Estado de Jalisco, señor Gobernador del Estado de Nayarit, señor Carlos Slim, señores titulares de los poderes Legislativo y Judicial del Estado, doctor Mario Molina Enríquez, señores integrantes del presidium, señores legisladores, presidentes municipales, funcionarios federales, estatales y municipales, autoridades municipales, señores participantes y promotores del Acuerdo de Chapultepec, amigos todos.

Agradezco en primer término la hospitalidad del señor gobernador al recibirnos como él sabe hacerlo, muchas gracias señor gobernador.

Es loable todo acuerdo que alienta el futuro nacional, la historia de México abunda en acuerdos, pero pocos de ellos gozaron de expresión concreta; las excepciones, por supuesto, fueron nuestros textos constitucionales, que trataron de construir un proyecto nacional amplio y perdurable, aun así la discusión resultó inevitable, de hecho, seguimos inmersos en un continuo debate constitucional, como lo prueban las discusiones en torno a la reforma energética, hacendaria y fiscal, que por cierto, parecen indispensables.

Lo importante es que buscamos un nuevo acuerdo con esas características, amplitud, legitimidad y perdurabilidad, nuestro apoyo para estos afanes, pero también nuestra felicitación a sus promotores, en especial, porque es justo reconocer que ni el gobierno, ni un sector específico de la sociedad pueden hacer las cosas en solitario, en nuestra época se agotaron las razones totalizadoras, nadie en su sano juicio puede creer que su propio proyecto es el válido, el mejor, el más generoso, ni siquiera quienes pretenden ostentarse como los representantes auténticos de la sociedad o los portavoces de la opinión pública.

Vivimos una época de integración y por fuerza de conciliación, eso implica reconocer algo o mucho de razón en el adversario, en el  oponente, en el otro, la verdad, por fortuna, no le pertenece totalmente a nadie, en suma, se requiere unidad de propósitos, o mejor dicho, unión.

La unidad suena un poco a uniformidad y por eso resulta imposible para la sociedad civil, para nuestra sociedad; la unión, al contrario, consiste en sumar esfuerzos sin perder la propia identidad, lo cual resulta más acorde con los propósitos cívicos. La unión es necesaria no sólo para reformular muchos de los temas vitales para nuestro desarrollo.

También debemos unirnos para mejorar la política, para favorecer un mejor equilibrio de poderes y para hacer menos cara nuestra democracia. Quizás sea el tiempo también para reducir el número de senadores, de diputados federales, de diputados locales y hasta de integrantes de los cabildos, se trataría de equilibrar el peso de esa sociedad política con el de la sociedad civil.

Al respecto, es necesaria una ingeniería que permita simplificar nuestros mecanismos representativos sin detrimento de la pluralidad y la calidad, pero también necesitamos volver la mirada al tema social, debemos reconocer que los grandes objetivos económicos en muchos sentidos se traducen en inequidad, es decir, ensanchan la fisura entre las dos grandes sociedades o masas cívicas de México, las de aquellos que tienen mucho y la de esos, los más, que tienen muy poco.

Hemos logrado resolver de alguna forma la estabilidad financiera, la inflación, las tasas de interés, pero no hemos tocado siquiera, ni con el pétalo de una rosa, el dilema de la distribución de ingreso, de una distribución de oportunidades, de la distribución de la riqueza nacional; distribución, por supuesto, es sinónimo de equidad.

En eso todos tenemos algo que ver, que nadie se sienta sorprendido, que nadie pretenda sentirse al margen, pues el edificio en que vivimos lo hemos construido todos, políticos de cualquier orientación, dirigentes sindicales, empresarios de todos los niveles, y esa gran masa sólida pero un tanto indefinible, que llamamos opinión pública o en ocasiones sociedad civil.

Es justo reconocer, de entrada, que en México tenemos personas con un nivel de riqueza que compite con la cúpula mundial, y al mismo tiempo tenemos casos de pobreza que no se diferencian en mucho de lo más pobre de la humanidad.

Debemos pensar más en todos, no sólo en unos cuántos. Por fortuna, todos parecemos comenzar a ponernos de acuerdo, por lo menos estamos de acuerdo en la necesidad de ponernos de acuerdo, y eso ya es un avance. Quizás la tarea se facilite por un hecho significativo, una nueva generación de políticos, funcionarios, empresarios académicos, dirigentes, ocupan posiciones en los ámbitos sociales y de gobierno del país.

Los estados y municipios están provistos de una nueva sensibilidad, tienen una visión distinta, trato, por supuesto, de ubicarme entre ellos; nuestra aspiración es trabajar para heredar un México mejor para los que vienen después, sin las deficiencias que heredamos hasta hoy.

Por eso considero que este esfuerzo colectivo debe llegar al fondo de los problemas, no sólo quedarse en la piel. La sociedad civil está obligada a seguir interviniendo en la definición de su propio destino como hasta hoy lo ha venido haciendo. Sus exigencias han contribuido al proceso de cambio de los últimos 20 años, esas exigencias deben seguir siendo el motor que los aliente.

Hoy, sociedad y gobierno, gobierno y sociedad, en un nuevo esquema de corresponsabilidad, deben hacer el mejor equipo para que quienes tenemos responsabilidades públicas y republicanas, simple y sencillamente cumplamos con nuestras obligaciones y, con ello, el compromiso social que adquirimos.

Nuestro reconocimiento a la sociedad civil, su trabajo se traduce hoy en mejoras, pero como todo lo público es inacabable, el esfuerzo debe perseverar. Estoy seguro que estamos ante la oportunidad histórica, desde distintos ángulos, de aportar todos lo mejor de sí y contribuir con responsabilidad a lograr el México igualitario que queremos.

Es tiempo de poder señalar los temas más importantes y convocar a todos los sectores al análisis y resolución de los mismos, más allá de intereses personales, de grupo o partidarios, y también exhibir a aquellos que no quieran sumarse a esta cruzada.

Hoy el interés es México y los mexicanos, nadie más; si lo logramos, este acuerdo, los acuerdos de la Conago y todos los demás, será realmente un momento clave de nuestra sociedad. Muchas gracias por su atención.

Presentador:
Escucharemos a continuación al señor licenciado Ney González Sánchez, Gobernador Constitucional del Estado de Nayarit.

Discurso de Ney González Sánchez, Gobernador Constitucional del Estado de Nayarit.

Muchas gracias por la oportunidad de venir a compartir con ustedes el reto de construir el México que todos queremos, con un campo productivo y sano, con una mejor educación, con más y con mejores empleos.

Yo quiero agradecer la anfitriona, la hospitalidad de la gente de Jalisco y su gobierno encabezado por el Gobernador Ramírez Acuña; la oportunidad de compartir con el Gobernador del Estado de Colima, y de venir junto con este grupo visionario y valiente de mexicanas y mexicanos, a suscribir el Acuerdo de Chapultepec. Gracias a todas y a todos por esta oportunidad.

El gobierno de Nayarit, en primer lugar, celebra la convocatoria que el Acuerdo de Chapultepec hace a los mexicanos para asumir el futuro próximo con propósitos convergentes.

Toda iniciativa inscrita dentro de las pautas democráticas y que llamen a la unidad de los mexicanos, serán siempre suscrita por los nayaritas. Nayarit saluda en primer lugar, del Acuerdo de Chapultepec, que se privilegiaran, ingeniero Slim,  las coincidencias, que con agilidad se avanzó, que no esperaron a estar de acuerdo en todo para suscribirlo. Ahora será menos difícil, quizá más fácil buscar el acuerdo en lo que falta.

¿Y qué más ofrecemos los nayaritas además de venir a firmar, a suscribir el Acuerdo?.  Encabezo desde hace cinco meses un gobierno estatal sin militancia partidista y un equipo de trabajo integrado el 50 por ciento por hombres y el 50 por ciento por mujeres, un gobierno estatal que cree que el camino del México fuerte y sano que todos queremos pasa por la modernización de los servicios de educación; es, creemos, una buena educación el corazón de todo buen gobierno y de toda sociedad próspera.

El proyecto de desarrollo que comparte la gran familia nayarita se inscribe también en la noción de que lo urgente es la generación del empleo; empleo, empleo y más empleo es nuestra urgente motivación basada en el fortalecimiento de cadenas productivas que revitalicen la producción en el sector primario a través de actividades de transformación y de garantías de mercado, así como de potencializar los beneficios de la inversión en la industria del turismo que es nuestro principal activo.

Hemos planteado un gobierno que respalda a las empresas socialmente responsables, porque el pacto que hemos hecho con el sector empresarial local consiste precisamente en una política distributiva de las utilidades que garanticen no sólo la reinversión, sino el beneficio para las comunidades en las que se asientan los enclaves para el Estado en lo general bajo el principio de colaboración, y esa es la razón por la que estamos revisando los lineamientos de nuestro marco jurídico hacendario para volvernos más competitivos, en forma de que Nayarit pueda ser un buen socio de Colima, pueda ser un buen socio de Sinaloa, Durango, Zacatecas y, desde luego, un buen socio de nuestro hermano estado de Jalisco, pues derivamos territorialmente de una misma familia.

En Nayarit creemos que debemos fortalecer la ventaja comparativa de las garantías que otorga la paz social, por la vía del desarrollo económico; esa garantía que nos ofrece el desarrollo equilibrado entre las regiones sin dejar de ver el todo.

Saludamos la decisión, entonces, del Gobierno Federal, de impulsar este año los inicios de la construcción de la presa hidroeléctrica en la zona serrana de La Yesca, magno proyecto que nos hermana a Jalisco y Nayarit, ya que parte del embalse de la presa quedará en territorio de Jalisco.

En Nayarit tenemos mucho interés en la vinculación regional con los estados vecinos, de tal manera que crear sinergias que nos permitan atender problemas comunes o de llevar a cabo estrategias que nos beneficien conjuntamente creemos que es el camino; de ahí que nos insertamos decididamente en la región centro occidente, que la integramos nueve entidades federativas.

Como aquí se ha dicho, el gobierno tiene la responsabilidad de garantizar física y jurídicamente la seguridad de la población, estamos en la lucha por impedir que el crimen organizado y el narcotráfico sienten sus reales en la región, con políticas de prevención desde la sociedad que incluye que con mano firme se garantice el castigo a la delincuencia con agilidad y calidad en la atención de denuncias y abatiendo el rezago de los expedientes y, principalmente, trabajando desde las familias y la escuela, con la construcción de valores y principios, con la promoción de conductas socialmente necesarias.

Una importante estrategia, quizás la mejor forma de promover una nueva cultura de honestidad y transparencia es predicando con el ejemplo, predicando con el ejemplo desde el gobierno. Si la gente ve a los políticos corruptos vivir con impunidad, no justifica, pero genera un ejemplo pésimo y un pésimo mensaje para el resto de la comunidad.

Y acto seguido, debo señalar como gobernador de Nayarit que compartimos la convicción de que los cauces del Estado de Derecho marquen el rumbo de toda acción de gobierno con una cada vez mayor y cada vez mejor participación de la comunidad.

Estamos los nayaritas impulsando un gobierno de todos los derechos para todos,  respetando los derechos humanos y sociales pero, sobre todo, promoviendo políticas públicas que desde la perspectiva del reconocimiento de la fisonomía cultura y social contemporánea que conforman una rica expresión de la diversidad y reconociéndonos como parte del todo, los nayaritas avancemos hacia la igualdad de oportunidades, porque todas y todos somos Nayarit.

Este es el espíritu con el que se gobierna, que coincide con los postulados del Acuerdo de Chapultepec. Todas y todos conformamos esta gran nación, todas y todos somos México, todas y todos tenemos derechos que debemos exigir con la misma firmeza y convicción que cumplamos nuestras obligaciones. Muchas gracias.

Presentador:
Señoras y señores, escucharemos al señor Carlos Slim Helú.

Discurso de Carlos Slim Helú, Presidente del Grupo CARSO

Buenas tardes. Señor Gobernador del Estado de Jalisco, muchas gracias por su hospitalidad; señor Gobernador del Estado de Colima, señor Gobernador del Estado de Nayarit, gracias por acompañarnos, por estar con nosotros en la conclusión de esta etapa; señores del presidium, señoras y señores, muchas gracias por estar con nosotros.

Me da mucho gusto estar nuevamente en esta hermosa ciudad, cada día con más vida y vigor, y es en Guadalajara, hoy en Guadalajara, en donde concluimos esta etapa de extensión nacional que tanto ha enriquecido al Acuerdo; cómo hacerlo más eficaz, los qués, los cómos, los con qués, cómo darle permanencia, cómo hacer que ocurran efectivamente las acciones y los resultados que al final de cuentas es lo que interesará, entre otras cosas, del Acuerdo.

Aprendimos y escuchamos durante estas reuniones, muchas cosas, muchas cosas, entre ellas alguna que decía “no pensar en las próximas elecciones, sino en las próximas generaciones”, tener una clara visión de nuestro futuro y del camino para llegar a él.

También nos dimos cuenta en estas reuniones que el principal objetivo del Acuerdo de Chapultepec parece ser que dentro de la pluralidad y la diversidad de ideas e intereses podamos ponernos de acuerdo, promover una cultura del acuerdo, de la concordia, buscar superar la confrontación, la descalificación, el miedo, el pesimismo, la discordia, acuerdos en donde todos cabemos y nadie sobra.

Unir nuestras fortalezas, que son muchas, y como decía en la primera reunión Angeles Mastreta, “no luchar solos para ser vencidos juntos”; en el Acuerdo se establecen los elementos claramente, se establecen claramente los objetivos, los instrumentos se diferencian, es decir, los fines y los logros están claros y diferenciados, se subraya en el Acuerdo la insuficiencia de la inversión pública y que si queremos crecer con empleo debemos invertir más, y si necesitamos invertir más, tenemos que construir sobre las finanzas públicas sanas que hoy vivimos, tenemos que construir cuidando la estabilidad de las variables macroeconómicas y la única forma de hacerlo es combinando la inversión pública con el ahorro social y la inversión privada.

Si queremos crecer de manera sustancial tenemos que invertir de manera sustancial; hemos estado hablando de invertir al menos el 25 por ciento del PIB, para crecer arriba del 5 por ciento, no queremos ser más optimistas, pero podemos crecer más y podemos invertir más combinando la inversión pública insuficiente, con la inversión privada y el ahorro social.

Insisto en que la estabilidad que hemos alcanzado, nuestras variables macroeconómicas hay que cuidarlas, pero también es muy importante que con un sentido de urgencia construyamos sobre ella nuestro desarrollo sostenido y sustentable.

Vivimos una nueva civilización, está establecido en el Acuerdo, que se fundamenta y retroalimenta con el bienestar de la población. Es una nueva civilización generosa, a diferencia de lo que fue en las sociedades agrícolas. En las sociedades agrícolas se explotaba la tierra y se explotaba también al hombre que la trabajaba; en esta sociedad del conocimiento la lucha es distinta, se lucha por el conocimiento y la batalla es por los mercados, se lucha por los mercados y por el conocimiento, esto es, tenemos que ser muy competitivos y hay que trabajar y luchar para los mercados, por supuesto, el nuestro sería el primero y después los mercados en los que podamos tener posibilidades convenientes tanto para comprar que para vender.

Los paradigmas de esta nueva civilización también son muy positivos porque esta nueva civilización, a diferencia de la agrícola, se sustenta con la libertad, la justicia, la democracia, la división de poderes, la pluralidad, la diversidad, los derechos humanos, el cuidado del medio ambiente, etcétera, y en la parte económica, en la globalización, en la competencia, en la creatividad y al mismo tiempo hace que la sociedad, para que se sustente y retroalimente el desarrollo tenga tiempo libre y un gran bienestar social, entre mayor es el bienestar más sustentada y retroalimentada será la sociedad.

Creo que esta nueva civilización que la humanidad está viviendo, en que ha pasado la sociedad agrícola, la industrial, y ahora es una sociedad de servicios, lo más importante que tenemos que tener claro es que el bienestar de los demás, el combate a la pobreza sustenta y acelera el desarrollo económico del país, esto es fundamental tenerlo presente.

Y por último, tener muy claro de cómo insertarnos en esta nueva civilización, hay que insertarnos en ella no a ciegas, hay que insertarnos en ella de manera que convenga al interés nacional, hay que ver cómo nos conviene insertarnos en esta nueva civilización, en la globalización, de manera que más nos convenga.

Quiero por último decir, se estuvo mencionando anteriormente que vivimos un entorno favorable, estabilidades macroeconómicas; el entorno interno y externo favorable como nunca, probablemente, en la historia de México, no dejemos pasar esta nueva oportunidad. Muchas gracias.

Presentador:
Escucharemos a continuación, señoras y señores, el mensaje declaratorio de clausura a cargo del señor licenciado Francisco Javier Ramírez Acuña, Gobernador Constitucional del Estado de Jalisco.

Discurso de Francisco Javier Ramírez Acuña, Gobernador Constitucional del Estado de Jalisco.

Francisco Javier Ramírez Acuña: Señor ingeniero Carlos Slim, de la Comisión de Información y Seguimiento de este Acuerdo de Chapultepec; señor licenciado Silverio Cavazos Ceballos, Gobernador Constitucional del Estado de Colima; licenciado Ney González Sánchez, Gobernador Constitucional del Estado de Nayarit; distinguidos miembros de la mesa del presidium, gracias que nos acompañan a los señores candidatos a gobernador del Estado de Jalisco, por el Partido Acción Nacional, el señor Emilio González Márquez; por el Partido Revolucionario Institucional, señor Arturo Zamora Jiménez; por el Partido de la Revolución Democrática, el señor Enrique Ibarra Pedroza; señoras y señores.

Ha sido un honor para Jalisco ser sede de este evento, con el cual se cierra un ciclo que abrió espacios para el diálogo y la suma de ideas, buscando hacer de éste un verdadero acuerdo nacional.

Por años, los estados de la República hemos pugnado porque nuestra voz se escuche y forme parte de una agenda realmente federal en la que todos nos veamos reflejados, ese ha sido el espíritu en el que hemos trabajado incansablemente los gobernadores de todo el país en el seno de la Conago.

Nos dio mucho gusto en el seno de Conago recibir a los miembros del Acuerdo de Chapultepec, donde manifestamos, oportunamente hace algunos meses, nuestra coincidencia desde Conago con este Acuerdo de Chapultepec.

Con este ejercicio de inclusión, el Acuerdo de Chapultepec reconoce la riqueza de las aportaciones de las diferentes regiones y sectores sociales, demostrando al mismo tiempo que más allá de posturas ideológicas o posiciones personales, los mexicanos sí podemos encontrar ahí, donde los objetivos son comunes, acuerdos y condiciones de trabajar juntos.

Por mucho tiempo se ha hablado de la necesidad de establecer políticas de Estado que garanticen la continuidad de los esfuerzos y no se supediten a la gracia o proyectos específicos de cada administración.

Hagamos del Acuerdo de Chapultepec el punto de partida para hacerlo y darle continuidad a todos los esfuerzos de los mexicanos. Coincidimos plenamente con los cinco objetivos que plantea el Acuerdo; el reto que asumimos todos los firmantes es traducirlo ahora en acciones y metas, metas concretas, calendarizadas, medibles con asignación de responsabilidades que conviertan al Acuerdo en movimiento para consolidar lo alcanzado hasta ahora como País y seguir dando pasos firmes hacia delante.

Para ello, será necesario mantener abiertos los espacios de discusión de alternativas y seguimiento de compromisos, cuidemos que los adjetivos no dividan los sustantivos, el acuerdo logrado en torno a objetivos compartidos; comprometamos la participación ciudadana y el cumplimiento de la responsabilidad de los gobernantes en la garantía de seguridad pública y certeza jurídica para que los mexicanos nos desenvolvamos con libertad y confianza; demos cauce a las reformas legales reglamentarias y organizacionales que nos permitirán hacerlo, iniciemos ya el cambio de cultura necesario para sustentarlos.

Fortalezcamos nuestras leyes e instituciones para mantener la certeza de que éstas nos están respaldando; cerremos el camino a la ilegalidad, asegurémonos de que nuestro entramado legal y administrativo sea lo suficientemente claro y contundente para que el actuar al margen del derecho se convierta en la sanción correspondiente, lo que hoy en muchos ámbitos no podemos transitar.

Asegurémonos de no dejar espacios a la discrecionalidad, de que bajo ninguna circunstancia los mexicanos estemos sujetos a la voluntad de una persona o grupo que se sientan en posición de decidir por nosotros; impulsemos las modificaciones necesarias para asegurar que nuestros aparatos públicos, federal, estatales y municipales, actúen con una renovada vocación de servicio público, fungiendo como soporte a los esfuerzos de los ciudadanos.

Realicemos una profunda revisión, cuestionémoslo todo, eliminemos restricciones artificiales; en materia de transparencia sigamos avanzando para arribar a un estado en el que el uso de la información pública se realice de forma responsable, con la clara convicción de rendir cuentas a la ciudadanía, sin que sean reconvenidos o en clave se conviertan en pretextos para el ocultamiento de información, o las solicitudes en ocasión de distracción de lo que resulta realmente importante.

Hagamos que los avances en materia económica que hemos alcanzado, se traduzcan ya en una mejor calidad de vida para todos; que las y los jefes de familia cuenten con un ingreso que no sólo garantice el sustento de los suyos, sino también del crecimiento de oportunidades; que todo mexicano cuente con la posibilidad de desarrollar al máximo su potencial, que la educación se consolide como el medio por excelencia para alcanzar mejores condiciones de vida, así como mayores y mejores oportunidades de remuneración económica, proporcional al fortalecimiento de la productividad y competitividad económica que estemos generando.

Debemos insistir en asegurar la cobertura de servicios como salud y educación, pero sobre todo en incrementar su calidad. El Acuerdo de Chapultepec nos propone también acrecentar nuestro capital social, hagámoslo, hagámoslo fortaleciendo los valores propios de los mexicanos como la solidaridad, la tolerancia, la honradez y el respeto; tomemos conciencia y evitemos prácticas que por mucho tiempo fueron vistas como normales y que hoy sabemos que se han convertido en lastres para el desarrollo, como aquellas que derivan en violencia, violencia contra las mujeres, violencia contra los menores o adultos mayores, o bien, aquellas que solapan la corrupción y la impunidad.

El Acuerdo propone un intenso esfuerzo en el desarrollo de infraestructura para el desarrollo, hagamos un profundo ejercicio de planeación que defina con claridad aquellos proyectos que permitirán detonar el potencial de cada región de nuestro país.

Hoy es tiempo de que México trabaje desde y hacia las regiones, hoy es tiempo de que México se transforme tomando en cuenta lo que hay en cada región del país.

Hemos trabajado todos en el impulso a la región centro occidente de México, los que formamos parte de esta extraordinaria región del país; es tiempo de que estas ocho entidades del país nos podamos trasladar a realizar todos aquellos grandes proyectos que son en beneficio de nuestra región y del país.

Señoras y señores, es tiempo de construcción de consensos y estrategias comunes, no son tiempos de traer a colación resentimientos ancestrales o resentimientos políticos.

El Acuerdo de Chapultepec representa una invaluable oportunidad para que los gobiernos Federal, estatales y municipales reafirmemos nuestra confianza y compromiso, sumemos esfuerzos con una sociedad cada vez más plural, más participativa, que reconoce como propios los asuntos públicos y que empuja para consolidar la transición democrática, pues reconoce que la democracia es una forma de vida que no se circunscribe a periodos electorales, sino que requiere ser traducida en la cotidianeidad económica, social y cultural de todos los mexicanos.

Y es para mí un honor, siendo la 1:50 de la tarde, de este día 13 de marzo del año 2006, declarar formalmente clausurados los trabajos de esta Reunión Regional del Plan de Extensión Nacional e Inclusión Ciudadana del Acuerdo de Chapultepec, con la certeza de que éste brinda sólidos cimientos para el trabajo conjunto que dará el desarrollo de todos los mexicanos y de nuestra patria; felicidades.