Todos queremos un país con

Seguridad, educación, empleo, salud
y crecimiento económico.

Reunion Regional Mérida

Mérida, Yuc. a 17 de febrero de 2006.


Boletín Informativo

México requiere pasar de los planes de ajuste a los de desarrollo, que permitan al país tener un crecimiento sostenido, sustentable, con justicia social y empleo, afirmó Carlos Slim Helú, durante el segundo encuentro regional del Plan de Extensión Nacional e Inclusión Ciudadana del Acuerdo de Chapultepec, que se efectuó en esta ciudad. Afirmó que durante muchos años el Banco de México ha tenido como objetivo cuidar la inflación, las variables macroeconómicas, que son medidas importantes, pero no suficientes. “Sería bueno que el Banco de México se preocupe también por la creación de empleos y el desarrollo. Pasar de los planes de ajuste a los de desarrollo y crecimiento”. Por su parte, el gobernador de Yucatán, Patricio Patrón Laviada, comentó la importancia del Acuerdo de Chapultepec para lograr consensos y acuerdos. “Tendrán que ser los grupos organizados de la sociedad civil, los que impongan a los partidos políticos las condiciones de este Acuerdo; demasiado tiempo hemos perdido ya en discusiones estériles”. A su vez, el ex canciller, Fernando Solana, integrante de la Comisión de Información y Seguimiento del Acuerdo de Chapultepec, planteó la necesidad.

Presentación de la Mesa de Honor: El Señor Patricio Patrón Laviada, Gobernador del Estado de Yucatán, el Señor Carlos Slim Helú, integrante de la Comisión de Información y Seguimiento del Acuerdo de Chapultepec; Señor José Luis Barraza González, miembro de la Comisión del Acuerdo de Chapultepec; Señor Presidente de la Gran Comisión del Honorable Congreso del Estado de Yucatán; el Señor Ángel Prieto Méndez, Presidente del Honorable Tribunal Superior de Justicia; el Señor Manuel Fuentes Alcocer, Presidente Municipal de Mérida; Don Fernando Solana Morales, integrante de la Comisión del Acuerdo de Chapultepec; el Señor Gustavo Ricalde Durán, Gerente General de Proveedora de El Paradero; el Señor Pedro de León, miembro de la Comisión del Acuerdo de Chapultepec; el Señor Raúl Godoy, Rector de la Universidad Autónoma de Yucatán; el Señor Ignacio Puebla, integrante de la Comisión del Acuerdo de  Chapultepec; el Señor Carlos Canto Ontiveros, Presidente del Plan Estratégico de Mérida; el Señor Alejandro García Gamboa, miembro de la Comisión de Información y Seguimiento del Acuerdo de Chapultepec; el Señor Carlos Felipe Ortega Rubio; Secretario General de Gobierno del Estado de Campeche; el Señor Eduardo Elías Espinoza Secretario General de Gobierno del Estado de Quintana Roo. Escuchemos en este momento el mensaje del Señor Patricio Patrón Laviada, Gobernador del Estado de Yucatán.

Discurso de Patricio Patrón Laviada, Gobernador del Estado de Yucatán. Señor Carlos Slim, integrante de la Comisión de Seguimiento del Acuerdo de Chapultepec; señor José Luis Barraza González, integrante del Acuerdo del Chapultepec; Don Fernando Solana, integrante del Acuerdo de Chapultepec; señor Benito Rosales, Presidente de la Gran Comisión del Congreso del Estado; señor Ángel Prieto Méndez, Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Yucatán; Ingeniero Manuel Fuentes Alcocer, presidente municipal de Mérida; distinguidos miembros del presidium, señoras y señores, muy buenos días tengan todos ustedes.

Es un placer dar la bienvenida a todos ustedes a la Mérida de Yucatán. Celebramos la decisión de que se haya escogido nuestra ciudad para llevar a cabo esta reunión, es un gusto recibirlos y esperamos que disfruten su estancia en Mérida.

Podemos decir que nuestro estado es un escenario adecuado para discutir uno de los temas fundamentales del Acuerdo de Chapultepec: Desarrollo con Justicia, Crecimiento Económico y Empleo.  Yucatán tiene una antigua y bien ganada tradición en las luchas democráticas de nuestro país, pero paradójicamente es también un estado que se caracteriza por la enorme dificultad para encontrar consensos y lograr acuerdos; al mismo tiempo, como un estado representativo de la región sureste del país, la más pobre y la más subdesarrollada, Yucatán es una entidad con grandes contrastes y donde impera una enorme desigualdad económica.

La región sureste, en conjunto, tiene los más importantes recursos naturales, enorme riqueza cultural, concentra la mayor parte de la población indígena del país, y frente al norte y al centro es la región más atrasada; hay razones históricas y geográficas que pueden explicar esta situación, pero hoy día no pueden justificarse. La pobreza, la desigualdad y el atraso que impera en esta región ponen en evidencia las desviaciones e insuficiencias del desarrollo de México y por supuesto plantean la exigencia de enfrentar y resolver este estigma. La desigualdad regional en México es, sin duda, una asignatura pendiente.

A estas alturas de la historia y en la era de la economía globalizada, pocas dudas pueden quedar  respecto a la urgencia que tiene México de tomar la senda del crecimiento económico a tasas altas y sostenibles, y de que la economía genere los empleos que demandan el crecimiento, la fuerza de trabajo y el subempleo como único medio de lograr un desarrollo económico, propiamente dicho, que permita reducir y eventualmente eliminar la pobreza y la marginación.

Sin duda tenemos claro el qué y quizá hasta exista un consenso unánime al respecto; es en el cómo donde el consenso se acaba, sobre todo cuando hay que aterrizar las generalidades en temas específicos y particularmente cuando se trata de encontrar expresiones concretas en políticas públicas.

Desarrollo con justicia es un concepto que tiene al menos dos connotaciones: la primera, y entiendo que ése es el sentido que se le da en el contexto del acuerdo, un desarrollo con justicia social, como se decía en otros tiempos, un desarrollo más equitativo en términos sociales, que permita reducir la desigualdad, más equilibrado; otra connotación sería un desarrollo con un marco legal en el que impere el Estado de Derecho, el mismo que nunca falta en los discursos, pero que brilla por su ausencia en la vida cotidiana de nuestra país. No en balde un brillante economista norteamericano decía que la principal diferencia entre los países desarrollados y los subdesarrollados era que los primeros tenían normas flexibles de aplicación rígida, y los segundos tenían normas rígidas de aplicación flexible.

Entiendo que éste es un tema que aborda el acuerdo y que será motivo de otras reuniones, pero hay que tener presente que más nos vale lograr un consenso fundamental en la materia como una de las tareas más urgentes del país.

Hoy en día tampoco pueden haber muchas dudas acerca de la importancia de contar con un contexto macroeconómico adecuado para que el país pueda desarrollarse; cierto, no están resueltos del todo los dilemas entre crecimiento e inflación, entre gasto público e inversión privada, entre tipo de cambio y exportaciones, entre protección arancelaria y desarrollo sectorial, pero no parece tan difícil lograr un consenso respecto a la importancia de tener finanzas públicas sanas, estabilidad financiera, inflación y tasas de interés bajas, tipo de cambio flexible, etcétera.

De nuevo el consenso se dificulta cuando se trata de definir políticas y medidas específicas, e incluso en el nivel macro las reformas estructurales que con tanta urgencia requiere este país, como reforma fiscal, energética, laboral, de Estado y la indispensable reforma del sistema judicial siguen sin encontrar consensos mínimos que las hagan factibles, en mucho es responsabilidad, hay que decirlo, de los partidos políticos y del Poder Legislativo, pero en tanto la sociedad a través de grupos organizados, no se involucre directamente y asuma como propios los problemas que enfrenta y las decisiones que requiere el país, será muy difícil que las cosas cambien.

De ahí la importancia del Acuerdo de Chapultepec, si verdaderamente ayuda a lograr consensos y acuerdos tendrán qué ser los grupos organizados de la sociedad civil los que impongan a los partidos políticos las condiciones de los mismos. Demasiado tiempo hemos perdido ya en discusiones estériles.
Mejorar la distribución del ingreso en nuestro país pasa necesariamente por una mayor generación de empleos y de más empleos mejor remunerado. Está claro que el espejismo del modelo de maquiladoras basado en mano de obra barata en buena medida está agotado para México, siempre habrá países más baratos con salarios más bajos.

Tenemos qué replantear nuestras ventajas competitivas, que las tenemos, incluyendo nuestra ubicación geográfica y las capacidades de nuestra población para fomentar de manera prioritaria aquellos sectores que mayor potencial ofrecen en cada región, y esforzarnos para invertir lo necesario en educación e infraestructura como condición indispensable.

Está muy claro que las políticas asistenciales del gobierno no van a resolvernos el problema de la pobreza en México; en el mejor de los casos ayudan a mitigar los efectos extremos de la miseria y quizá a paliar la cobertura de necesidades más urgentes de la población más desfavorecida. Sólo la generación de empleos bien remunerados en una escala masiva permitirá que los pobres dejen de serlo, que la economía informal desaparezca, que haya más consumidores para que todos los mexicano puedan acceder al mercado de bienes y servicios, y que se propague un círculo virtuoso para lograr un verdadero desarrollo económico en México.

Al gobierno corresponde sobre todo facilitar un ambiente propicio y un marco legal adeudado para la inversión, los negocios y el desarrollo empresarial; a la iniciativa privada le corresponde crear empresas y generar empleos. Tan fácil que suena, pero eso es lo único que permitirá fomentar el crecimiento, ampliar los mercados, detener la migración al exterior, inducir el desarrollo económico y abatir la pobreza y los índices que hacen de México un país subdesarrollado, porque no hay de otra; la otra es seguir como estamos.

En estos tiempos de agitación política por las campañas electorales y el fin de sexenio, hay que recordar que la democracia no se acaba el día de las elecciones y el resultado, cualquiera que sea, significa un cheque en blanco para el candidato que gane la elección. La democracia en el México actual exige una sociedad participativa y una ciudadanía activa e involucrada en los asuntos públicos. El próximo gobierno tendrá también la necesidad de buscar consensos y lograr acuerdos políticos, quizá con más urgencia aún, porque el país ya no puede esperar.

En el Congreso, los partidos políticos tendrán la responsabilidad de conformar una mayoría compatible con la gobernabilidad y de lograr acuerdos básicos que permitan que el país avance ya sin más trabas, los costos de no hacerlo serán intolerables; No obstante, habrá qué estar vigilantes y resistir la tentación del autoritarismo y el engaño del populismo, porque ambos han demostrado que no son funcionales.

Sólo me resta desearles el mayor de los éxitos a esta iniciativa ciudadana, reiterar la bienvenida a todos los participantes en esta reunión y reafirmar mi compromiso con los planteamientos del Acuerdo de Chapultepec. Muchas gracias.

Presentador: Escuchemos las palabras del Señor Fernando Solana Morales, integrante de la Comisión de Información y Seguimiento del Acuerdo de Chapultepec.

Discurso de Fernando Solana Morales, Integrante de la Comisión de Información y Seguimiento del Pacto de Chapultepec.

Señor Gobernador del Estado, Honorable mesa de honor, señores diputados federales, Señor Senador Eric Rubio, diputados del Congreso del Estado de Yucatán, Alcaldes, Señoras y Señores, en nombre la Comisión de Seguimiento del Acuerdo de Chapultepec los saludo y celebro que nos encontremos aquí en Mérida para reflexionar sobre el segundo punto de la agenda que se ha propuesto analizar, y que tiene que ver fundamentalmente con recuperar el crecimiento con empleo.

¿Por qué el Acuerdo de Chapultepec? ¿Quiénes somos los que decidimos impulsar esta idea del Acuerdo de Chapultepec? Somos representantes de la sociedad civil, de diferentes grupos, empresarios muy distinguidos, líderes de algunos de los principales sindicatos obreros del país, líderes de agrupaciones campesinas del país, intelectuales, en fin, líderes de distintos grupos de la sociedad civil; nos reunimos para ponernos de acuerdo en unos puntos básicos de carácter general, no hay duda, pero en cinco puntos básicos, y proponerlos a la opinión pública.

A estos primeros acuerdos se han ido sumando de una manera muy rápida otros grupos de la comisión. Están, en primer lugar, todos los gobernadores de los estados de la República, incluido el jefe de Gobierno del Distrito Federal, han hecho sólida la fuerza.

Don Patricio Patrón Laviada fue de los primeros que estuvo de acuerdo con él, y lo que nos acaba de mencionar, lo que nos acaba de decir, sus orientaciones que acaba de dar muestran no solamente su compromiso con el acuerdo, sino que muestra que es uno de los más profundos convencidos de que sólo si entendemos que las mexicanas y los mexicanos, a pesar de diferencias regionales, de opinión, de actividad, somos un solo pueblo y si no trabajamos juntos, no podremos superar el momento en el momento en que estamos, la palabra es estancados.

¿Por qué el acuerdo? Justamente por eso, porque hay un grupo de la sociedad que dice: Un país con el enorme potencial de México, con dos millones de kilómetros cuadrados, con diez mil kilómetros de costas al Pacífico y al Golfo, con una frontera con la primera economía del mundo, la segunda economía del mundo, si se quiere, de más de tres mil kilómetros; con acuerdos comerciales con todas las grandes economía del planeta: la Unión Europea en términos económicos un poco mayor que la norteamericana, con acuerdos ahora con Japón, con Asia, con una enorme perspectiva para poder crecer, estamos lamentablemente caminando con enorme lentitud.

Se habla siempre del mundo global;  el mundo global es una realidad, estamos ya en un mundo virtual entre comunicaciones fantástica. Hay un dato que es quizá el más impresionante, que es el de los flujos financieros internacionales, actualmente el producto mundial, el producto de todo el mundo debe andar entre, alrededor de 41 millones de millones de dólares de los Estados Unidos de América, 41 billones de los nuestros, 41 y doce ceros de Estados Unidos, pero los flujos financieros en el planeta se pueden ahora manejar, no hay que mandar barcos de vela cargados de oro y plata de América a Europa, sino que basta con la computadora para mover muchísimos millones de pesos en todos sentidos, y de dólares y de euros y de yenes, de flujos financieros, incluidos todos, incluidos la inversión extranjera y los intereses que se pagan, el mercado de divisas, el mercado de derivados, los mercados de las empresas de valores, todo los flujos financieros son sobre 500 millones de millones de dólares.

Para decirlo en palabras más sencillas, los flujos financieros de lunes a viernes, de una semana, de esta semana, son mayores que el valor total del comercio mundial en todo el año, el cual llega a ocho millones de millones de dólares contra 500. Es enorme, mucho más grande los flujos financieros.

¿Qué es lo que ya se ha globalizado? La información y los flujos financieros, y en proceso de globalización los mercados, las cadenas industriales; pero la información de flujos financieros ya nos ha convertido en una sola aldea, como dijo alguien, en un solo espacio, en un mundo pleno, como lo queremos llamar metafóricamente, y en este mundo hay países que viven a una velocidad colosal.

Terminamos el año pasado, después de un gran esfuerzo de todos nosotros porque el país fuera adelante, con un crecimiento apenas del 3 por ciento, el año pasado China acabó con un crecimiento del 10 por ciento; y la India del 8 por ciento, y Filipinas del 7 por ciento.  Se nos está yendo la historia, y llevamos así un rato largo, tenemos años de estar verdaderamente estancados, si por estancamiento entendemos a un crecimiento que apenas es un poco mayor que el de la población.

No es posible que sigamos estancados, como lo hemos estado en los últimos años, porque no es sólo que nos vayamos lento, es que el mundo va muy aprisa, y en un mundo ya tan integrado pues nuestro rezago y nuestro retraso es todavía mayor.

Si vemos una cifras de cinco años, 2001 al 2005 incluido. China creció 54, 55 por ciento en cinco años, la India creció cerca de 40 ó 33 por ciento, África 35 por ciento, México en los cinco años, sumados de crecimiento hace el 9 por ciento, y si seguimos otros cinco años. Éramos el doble de lo que era China hace no muchos años, la economía mexicana duplicaba el valor de la economía China; hoy la economía China es mayor que la mexicana, y pongo a China porque es el ejemplo más impresionante pero lo mismo nos pasa con muchos otros países del mundo o regiones del mundo, es un problema que estamos viviendo en toda América Latina, pero el rezago de América Latina no la pueden resolver más que dos países, no la va resolver la Unión Europea, ni Tokio, ni Shangai, ni Washington, y menos con consensos como los que nos propusieron, nos han hecho lograr estabilidad macroeconómica tener estabilidad macroeconómica, no inflaciones que hubo en otras épocas en América Latina, pero a un costo que no debemos perder.

Tenemos qué convencernos de que es posible, de que sí es posible tener estabilidad, inflaciones  razonables y crecer mucho más rápido, tan rápido como requieren las mexicanas y los mexicanos para mejorar en serio la calidad de su vida y resolver los problemas sociales que se manifiestan cada vez de manera  más aguda, como la cuestión de la droga, o el crimen, o la falta de respeto al Estado de Derecho. Sí es posible, y si nos hemos reunido un grupo es para reflexionar, para convocar, para provocar el pensamiento y la acción; no es un grupo que esté contra nadie, al revés, todos se han venido sumando.

El documento fundamental original es un documento perfectible, como todo documento, pero que marca líneas de acción. Este documento fue platicado, conversado, discutido, y recibió aportaciones inclusive de algunas de las tantas personalidades, del Ejecutivo Federal, y es un documento que está con una línea central de acción, de convocatoria, de búsqueda de consenso, pero abierto al enriquecimiento que se pueda dar en muchas reuniones como ésta que tenemos ahora.

Esta es la segunda reunión de lo que podríamos llamar la segunda etapa del Acuerdo de Chapultepec, después de concebirlo, plantearlo y lanzarlo con una recepción a veces critica, otras veces dudando de que pudiera ser algo eficaz, pero por fortuna por la inmensa mayoría de las gentes, apoyado, personas del gobierno, todos los gobernadores del país, de lideres obreros y campesinos, de las universidades, y qué bueno que estén aquí rectores de la universidad, los saludo con particular afecto; de los sectores educativos, de intelectuales.

Una vez que está establecido pensamos que hay una segunda etapa que es en la que estamos ahora, de difundirlo, discutirlo y de compartir con ustedes muchas de las ideas en las que hemos estado trabajando para, no decir “por aquí”, sino para que discutamos por dónde y para enriquecer.

Sí pensamos que los cinco puntos que el acuerdo contiene, los cinco grandes objetivos son de todos los mexicanos. Lo primero es ¿qué queremos las mexicanas y los mexicanos de toda la República? Queremos un Estado de Derecho que se respete. No es posible que el Estado, el Estado está obligado a hacer uso legítimo de la fuerza física para dar seguridad de la población, no está ocurriendo de manera eficaz en varias partes del país.

Afortunadamente Yucatán es un espacio modelo en su seguridad, y en parte se da por la propia cultura tan especial, tan fuerte, tan admirable de los yucatecos, no sé porqué se da, pero es un espacio que  tiene relativamente mucho mejor situación que muchas entidades del país. Estado de derecho y seguridad pública es el primer objetivo.

El segundo objetivo es lo que queremos plantear acá, lo urgente que es recuperar el crecimiento, romper el estancamiento, volver a crecer a tasas que ya hemos crecido en el pasado.

Todos hemos leído, y algunos con más años hemos en parte vivido que de 1932, cuando acabó la parte mas crítica de la famosa crisis económica de 1929, de 1932 hasta 82 México creció al 6.2, 6.3 por ciento promedio anual consistentemente, parte de ese tiempo sin inflación, de hecho con inflaciones en promedio en todo el periodo de 6 por ciento, que no era lo ideal, no lo que nos pasó después que se rompió la estabilidad y se paró el crecimiento.

Entonces se ha recuperado la estabilidad, lo cual está bien, pero no puede ser el objetivo de nadie estar estable, estar parado, estar plano en una sociedad que crece, con el dinamismo y la fibra que tiene la sociedad mexicana puede crecer mucho más, y si crecemos menos del 6 por ciento no lograremos resolver los grandes problemas sociales, problemas económicos, no habremos hecho el disparador que permita volver a crecer.

Pensemos que no es tan difícil crecer, yo diría hay un momento en el cual se rompe ese exceso de serenidad económica, voy a llamarlo así, y empieza a crecer y se convierte el crecimiento en un círculo virtuoso que se alimenta a sí mismo, en eso creemos quienes nos comprometido con el Acuerdo de Chapultepec, es lo que le proponemos a todos ustedes.

No me extenderé más, simplemente quiero manifestarles, sé que aquí hay representantes de estados vecinos y particularmente, saludo, a los Secretarios de Gobierno de Campeche y de Quintana Roo, creo que en el mundo actual, en este contexto globalizado, en este mundo confundido por las guerras culturales y por los terrorismos reales o estimulados de manera inconsciente, en este mundo en donde el crimen organizado avanza en varias partes del planeta, en este mundo detenido por la confusión, hay regiones que están creciendo, hay regiones que sí saben cómo se debe hacer y lo están haciendo, y aquí habemos gentes que sí podemos decidirnos a hacerlo, a crecer, y para ello los otros puntos del acuerdo, fortalecer nuestro capital humano, mejorar la educación, poner énfasis y los recursos en donde la educación puede ser más productiva.

Hoy, por ejemplo, en las ciudades, tenemos 35 millones mexicanos y mexicanas que no han acabado su educación básica, ahí, en educación de adultos debe tener más presupuesto, más imaginación, más impulso para romper ese circulo vicioso y convertirlo en recurso, y también capital físico, necesitamos mucho más infraestructura, necesitamos más aeropuertos, mejores puertos y más puertos marítimos, necesitamos mejores y más carreteras, necesitamos toda la estructura física en materia de telecomunicaciones, en materia de energía, que realmente le dé al país bases para poder impulsarlo.

Y viene siempre el argumento de un grupo de economistas que piensan diferente a como pensamos, han dicho “no hay dinero”,  “no hay dinero para nada”. Hay dinero para todo aquello que sea productivo, queridas amigas y amigos, todo lo que sea productivo hay dinero en el mundo, si algo sobra en el mundo es dinero.

Estamos en una etapa de una burbuja inflacionaria, en parte porque lo que no hay son proyectos, agallas y voluntad política, visión de facto para poder hacer las cosas, y es lo que quienes formamos originalmente este Consenso de Chapultepec y que ahora somos más, empezamos por ser poquitos cientos de miles, decenas de miles, pronto seremos cientos de miles para proponer, para convencer, porque finalmente el cambio no dependerá nada más de  una o dos personas, el cambio que necesitamos, el cambio cualitativo el gran salto en el desarrollo va a depender de todos. Muchas gracias por su atención.

Presentador: A continuación escuchemos las palabras del Señor Carlos Canto Ontiveros, Presidente del Plan Estratégico de Mérida.

Discurso de Carlos Canto Ontiveros, Presidente del Plan Estratégico de Mérida.

Señor Gobernador, distinguidos miembros del presidium. Tradicionalmente nuestro país ha sufrido sexenalmente cambios en el rumbo de su desarrollo, lo que sin duda en algunos momentos críticos representó la apuesta en riesgo de su futuro; esos cambios se pueden volver dramáticos hoy en día si se agrega el riesgo de deserción de nuevos modelos de desarrollo que puedan revertir los logros alcanzados en el pasado reciente y llevar a nuestro país a escenarios de deterioro que pueden desembocar en una crisis difícilmente rescatable y seguramente con altísimos costos sociales.

Se puede decir que cada seis años el país sufre un proceso de reinvención, plasmada en un nuevo Plan Nacional de Desarrollo para cuya preparación no se tiene como referente un plan de desarrollo de país a largo plazo, es decir, un modelo nacional de desarrollo en el que todos estemos de acuerdo. Nuestro país necesita tener un proyecto de nación en cuyo rumbo y objetivo todos estemos convencidos, partiendo de la premisa de que su elaboración necesariamente deberá provenir de las aportaciones y propuestas de todos nosotros.

En este contexto el Acuerdo de Chapultepec puede ser el espacio del camino para integrar una plataforma nacional que gestione un plan estratégico de desarrollo de México, un plan que refleje lo que todos los mexicanos desearíamos fuese nuestro país en un futuro y no esperar que las piezas sexenales del rompecabeza se puedan integrar en un mosaico congruente y viable.

La existencia de iniciativas ciudadanas como ésta y otras, capaz de colocar los asuntos sociales en la agenda pública, hace ver a todos que la influencia de la sociedad es real.

El México del mañana debe tener como eje de su modelo de desarrollo la calidad de vida de todos los mexicanos en una sociedad plural, en la que todos tengamos derecho a todo en un marco de sustentabilidad.

Tenemos que construir un país en el que los recursos sean utilizados eficientemente, la contaminación se mantenga en niveles que no causen daño a los ecosistemas naturales y la biodiversidad sea debidamente valorada y protegida.

En el México que se propone consolidar todos debemos tener acceso a una alimentación adecuada, a un suministro  de agua seguro y a una vivienda digna, y al suministro de la energía necesaria. Debemos enriquecer nuestra sociedad para que todos sus miembros tengan la oportunidad de tener un trabajo satisfactorio en el marco de una economía que reconozca el valor del trabajo bajo una estructura salarial justa; también tendremos qué asegurar que la salud sea protegida a través de la creación y el mantenimiento de un ambiente seguro, limpio y agradable, y de servicios de salud que hagan énfasis en la prevención de enfermedades, a la vez que se preocupe por la buena atención de los enfermos; es muy importante también asegurarnos que todos los mexicanos puedan vivir sin temor al crimen o a la persecución por su raza, sexo o creencia religiosa.

Por otra parte, en el aspecto educativo, debemos asegurar que todos los mexicanos tengan acceso a la técnica, al conocimiento y a la información, necesarios para que puedan desarrollarse plenamente y alcanzar un rol completo en la sociedad.

Y en relación con la gobernabilidad, será esencial que nos aseguremos que todos los sectores de la sociedad participan en iguales circunstancias en la toma de decisiones, en este México del futuro todos debemos tener las mismas oportunidades, de participar en la cultura, el ocio y la recreación, con servicios y equipamientos al alcance de todos, en un marco en el que los distintivos locales de cultura y tradición sean valorados y protegidos.

El valor central del Acuerdo de Chapultepec está en la demanda de la sociedad mexicana, a los actores políticos, para unirse en lo esencial y aceptar una agenda mínima de transformaciones a las instituciones, guía el marco legal que nos rige; para fortalecer el Estado de Derecho, la unidad y la competitividad en México, sin importar partidos o personas, ganadores o perdedores de la contienda electoral de julio 2.

Con todas estas visiones y perspectivas, enriquecidas por otras que seguramente surgirán en esta consulta nacional, se propone construir ese modelo de nación que nos permita lograr a las futuras generaciones la garantía de un país con calidad de vida, modelo a construir a través de un proceso de planeación estratégica participativa, en la que no sólo veamos hacia adelante del país, sino también hacia ese mundo cambiante y en cuyo concierto estamos necesariamente insertos.

Si queremos un México grande, si queremos un México en paz, todos debemos sumarnos a este acuerdo nacional, hagamos este acuerdo realidad y un México del que podamos estar orgullosos de heredarlo a las próximas generaciones. Muchas gracias.

Presentador: Hace uso de la palabra el señor Raúl Godoy Montañes, Rector de la Universidad Autónoma de Yucatán.

Discurso de Raúl Godoy Montañes , Rector de la Universidad Autónoma de Yucatán.

El desarrollo de una sociedad, de un pueblo, una nación no es una estadística, es el reflejo de las actitudes personales de quienes le damos vida.

Distinguido Señor gobernador, distinguidos miembros de la Comisión que impulsa el Acuerdo de Chapultepec, distinguidos invitados, agradezco esta inmerecida distinción para dirigirme a ustedes, pero reconozco el hecho de que al preparar esta líneas ha renacido en mí el espíritu de que en ese contexto de ser ciudadano, una condición de renovada esperanza.

Celebro que la nación cuente con el esfuerzo de voluntades de tan alta calidad para impulsar la transformación, hacer un paradigma que si bien no está explicito en el acuerdo, es uno en el que pocos podríamos estar en descuerdo. México es un país en el que todos sus habitantes tendrán igualdad de oportunidades para alcanzar el pleno desarrollo humano.

Los cinco puntos objetivos que nos plantea el acuerdo seguramente serán algunos o los principales medios que permitirán alcanzar este paradigma, y lo celebro porque estoy seguro que quienes impulsan este acuerdo están concientes que la transformación de la nación no es producto únicamente de los cambios en su estructura, en las leyes, en sus bienes materiales, sino en los cambios que por convicción ocurren en las personas. Las nuevas actitudes, los nuevos compromisos en relación a las grandes tareas nacionales es la única fuerza que será capaz de detonar y mantener el proceso electoral.

Me ha llamado mucho la atención el logotipo elegido para contextualizar el acuerdo, ya que significa precisamente un rico compuesto maya-azteca y que expresa precisamente eso, acuerdo, y lo expresa con un principio de unión de voluntades razonadas en función del bien común.

Y me ha llamado la atención porque quiero interpretar que quienes diseñaron el logotipo lo eligieron para provocarnos a las generaciones actuales, y también para alertarnos de un posible duro juicio de la historia, pues quienes dan origen a este logotipo fueron civilizaciones en la que el acuerdo sí se convertía en sustento de la vía comunitaria en el marco del Estado rector, y eso ocurrió hace varios cientos de años.

Quizá tomar acuerdos antes era más fácil, la sociedad era menos compleja, con menos leyes, con intereses comunes más simples, hoy hablamos de acuerdos que superan las fronteras y los intereses del país, que tienen qué armonizar con un proceso de mundialización, ya no se trata de nuestros problemas e intereses sino de los  problemas del mundo y sus intereses.

Hoy hablamos de un contexto que privilegia eficiencia y la productividad por encima de lo humano, de un acelerado empobrecimiento moral y espiritual, del reino de la razón tecnológica o del pensamiento instrumental. Los medios se han convertido en fines.

Hablamos de un contexto en el que lo esencial, la vida medida con hondura, la felicidad, el amor, la solidaridad, la hermandad con nuestros semejantes y la naturaleza han sido arrinconados, se han hecho a un lado en aras de la ganancia económica.  La divisa de la época es “viva el individuo, sálvese quien pueda”.

Entender la estructura social del México de hoy sin tomar en cuenta su historia es tarea imposible, las sociedades no se construyen ni se miden en décadas, estamos hablando de cientos o miles de años, los cuales van haciendo algo que llamamos cultura, la cual se sirvienta en algo que conocemos como valores.

La modernidad y la mundialización nos han traído ciertamente grandes beneficios, pero en la gran mayoría de los casos han tenido un altísimo costo humano, han o están arrasando con los valores. Hoy tenemos más en común la tecnología que la ética, diferimos menos en el tener que en el ser, quizá porque hemos tenido crecimientos sin desarrollo, o quizá porque hemos pretendido tener futuro sin historia.

Quisiera reflexionar para mí mismo y para ustedes el cómo lograr la corresponsabilidad en los acuerdos, puesto ha habido muchos no cumplidos, ya que la sociedad no es simplemente un conjunto de individuos ni todo individuo tiene una conciencia clara de su ser ciudadano, ese es el gran reto.

¿Cómo recuperar esa conciencia, cómo estimular en todos los estratos y niveles de la sociedad la participación, pero por encima de todo el compromiso? ¿Cómo lograr que ante un acuerdo de esta importancia, que con bastante claridad establece el qué en el momento de ponernos de acuerdo en el cómo, no se anteponga el individualismo a los intereses de la colectividad? La apuesta tendrá qué ser pues que seremos capaces de anteponer el ser al tener, y que podremos ceder lo necesario para pasar de la declaración a la práctica. Alguien va a tener que ceder, el gran reto pues es poder descubrirnos en nuestra capacidad como sociedad.

Reflexiono sobre lo que tengo más cercano en mi experiencia personal, la universidad, universidad que con orgullo me toca coordinar esfuerzos de una notable comunidad.

Sin duda nosotros éramos un excelente conjunto de escuelas y facultades, todas ellas operando como ínsulas, una universidad en que la academia era una academia individualizada y en el que los alumnos transitaban sin hacer comunidad, hoy estamos en camino del retorno a ser una universidad, y nuestra transformación avanza en lo fundamental, gracias a los cambios de actitud que por convicción asumen académico, directivos y estudiantes, más que a los cambios en la estructura y  las leyes; es un trabajo de universitarios, de comunidad, de retomar los valores institucionales y de recuperar la entidad.

La propuesta del Acuerdo de Chapultepec es trascendental e importante, porque presupone un retorno a los orígenes, menos leyes y más claras, sí, pero con el sustento de una carrera valoral; menos trámites y más corresponsabilidad, sin quitarle al Estado su papel promotor y rector de los destinos del país, pero reconociendo por encima de todo la capacidad ciudadana de propuesta y respuesta ante los problemas comunes.

No soy un añorante del pasado, pero sí reconozco que soy producto de él. Viene a mi mente el recuerdo de un proverbio, probablemente de origen francés, que versa diciendo: “Quien volviendo a hacer el camino viejo aprende el camino nuevo, puede considerarse un maestro”.

Interpreto el Acuerdo de Chapultepec como un claro ejemplo del avance que tiene en nuestro país el empoderamiento de la sociedad, y que como tal es una respuesta ante la necesidad del hombre de participar en la toma de decisiones sobre sí mismo.

Es cierto, en nuestro país las organizaciones políticas, el Estado mexicano están en deuda con la sociedad, pero por encima de todo empoderamiento social, implica corresponsabilidad y compromiso ciudadano.

En la antesala, hace unos minutos, conversando el gobernador y los diferentes miembros de la Comisión, aparecía muy claramente un elemento que en el acuerdo se ve con claridad, la dicotomía entre fondo y forma, la fuerza que tendrá la forma para llegar al fondo o viceversa, y se hablaba de temas tan centrales como la seguridad, se decía qué tan preocupados estamos como nación sobre asuntos de seguridad y distribución de droga, por ejemplo; y muy rápidamente, en una ronda de tres intervenciones, llegaron a la conclusión de que  no alcanzaba el presupuesto del país para poder trabajar sobre el tráfico y el consumo, y que en el fondo lo que había que hacer era educar a los consumidores potenciales.

De la misma forma, si optamos o esperamos salud de manera sustentable, seguramente más hospitales serán necesarios y de mejor calidad, pero en el fondo sólo los cambios en los estilos de vida y la reducción de los factores de riesgo nos garantizará salud sustentable.

Nadie, ni la ley, podrán cuidar el medio ambiente si no somos los ciudadanos los que en una responsabilidad para con ellos y entendiéndolos en nuestro entorno biológico hacemos lo que corresponde en lo individual.

Se habla y se plantea, seguramente, y todos estamos de acuerdo con gran la necesidad imperativa, el Estado de Derecho y su desarrollo, en la forma las leyes y los procesos se van a poder mejorar, seguramente se deberá hacer, pero en el fondo son sólo los cambios en la actitud ciudadana, asociada a valores como la honestidad, los que lo van a poder realmente poner en práctica en el largo plazo.

Hablamos de una mayor distribución del ingreso y de la riqueza nacional, ciertamente la forma implica una nueva ley hacendaría, pero en el fondo únicamente la corresponsabilidad de nuestro ser ciudadano nos va a poder llevar a una verdadera redistribución de la riqueza.

Para finalizar, simplemente ratificar la confianza de un servidor y de muchos de los que están aquí, muchos universitarios, en el futuro de este país, porque tenemos confianza en nosotros mismos, en los mexicanos, porque creemos que es posible la unidad en los fundamental, porque creemos que es posible el desarrollo pero con crecimiento humano, porque creemos que la cultura debe ser preservada y que sus valores deben ser difundidos, porque creemos que es posible reconciliar razón y sensibilidad, pensamiento y emoción, abstracción y concreción, y también que es posible anteponer al individualismo lacerante el bien común; porque creemos que es posible retomar el camino que se perdió en algún recodo de la historia y hacer concordar nuestros corazones y cerebros, reconstruyendo las relaciones más intimas que nos unen como nación. Gracias.

Presentador: Escuchemos a continuación al Señor Gustavo Octavio Ricalde Durán, Gerente General de Proveedora del Paradero.

Discurso del Señor Gustavo Octavio Ricalde Durán, Gerente General de Proveedora del Paradero.

Señor Gobernador Don Patricio Patrón Laviada, Gobernador del Estado de Yucatán; Señor Carlos Slim Helú, integrante de la Comisión de Información y Seguimiento del Acuerdo de Chapultepec; Señor José Luis Barraza González, integrante de la Comisión de Información y Seguimiento del Acuerdo de Chapultepec; Señor Manuel Fuente Alcocer, Presidente Municipal de Mérida; Señor Ángel Prieto Méndez, Presidente del Tribunal Superior de Justicia; Señor Benito Rosario Isaac, Presidente de la Gran Comisión del H. Congreso, distinguidos miembros del Presidium, Señores y Señores.

Como ciudadano y empresario me siento honrado de tener la oportunidad de expresarme en este foro. He leído con atención el objetivo de los Acuerdos de Chapultepec, que está basado esencialmente en cinco ejes.

Y quiero comentar con ustedes que en el momento que fui invitado a participar en este foro, pues realmente me sentí muy nervioso porque me pidieron que dirigiera un mensaje, me avoqué a averiguar de qué se trataba, estuve leyendo lo que representa el acuerdo y me encontré con cinco ejes muy importantes, y mi nerviosismo en vez de disminuir fue creciendo, en la medida que iba leyendo de qué se trataba me fui involucrando, me puse a escribir a ver qué es lo que iba a decir, rompí varias hojas, pero al final llegué a escribir algo.

Hoy, cuando llegué a este edificio, me seguía sintiendo nervioso, cuando entré y vi cuanta gente estaba aquí me puse más nervioso, y ahora que he estado escuchando lo mensajes de todos los que me antecedieron me di cuenta que ya no me quedaba nada qué decir sino repetir.

Pero algo muy importante también se me vino a la mente, que precisamente lo que tenemos qué dejar es el nerviosismo y posiblemente el miedo de participar como ciudadanos, dejarnos de quejar de que las cosas no se dan como quisiéramos, dejarnos de quejar de que los que nos representan, nuestras autoridades nos hacen a un lado y no nos toman en cuenta, cuando en realidad somos los ciudadanos que no hemos exigido nuestro espacio, pero aún hemos dejado que otros lo ocupen.

Pero nunca es tarde, la diversidad de los que estamos aquí presentes en cuanto a actividades nos dice que los mexicanos nos estamos dando cuenta de que estamos viviendo en un país en donde se está jugando un juego nuevo con reglas antiguas, que tenemos qué participar, que tenemos qué volver a ocupar nuestros espacios para coadyuvar con las personas que nos van a representar, y que a final de cuentas se logre que se haga lo que nosotros pensamos que se debe de hacer y no lo que las autoridades piensan que queremos.

Para eso es importante, como aquí también se ha dicho, un cambio de paradigma, un cambio de actitud participativa, y como empresario me identifico mucho con uno de los ejes, que es el de Desarrollo con Justicia, Crecimiento Económico y Empleo.

Hace un rato, como decía el doctor Godoy, estábamos platicando de todos los problemas que se están presentando con nuestra juventud, con respecto al narcomenudeo y una serie de problemáticas que aparentemente son nuevas, y si nos damos tiempo vamos descubriendo más y más problemas, y casi sentimos que no hay manera de evitarlos, pero creo que realmente estamos organizando lo que son los efectos y no estamos tratando de atacar las causas, y en lo personal pienso que son muchos los factores que motivan esto, pero hay dos principales: la educación y el empleo.

En la medida que tengamos ciudadanos más educados, vamos a tener ciudadanos más responsables; en la medida que seamos capaces de crear más fuentes de empleo, mejor remuneradas, vamos a tener menos gente dedicada a delinquir, es ahí donde los empresarios también tenemos qué rectificar tal vez nuestro paradigma, pensar que el objetivo no es el dinero, que el objetivo es servir y que el dinero deberá ser una consecuencia de servir bien y cada día mejor, y tener muy presente que nuestro mejor activo es la gente que colabora con las empresas.

En la medida que seamos capaces de asumir nuestra responsabilidad social, vamos a tener el valor de exigir a las autoridades que cumplan también con sus obligaciones de ser verdaderos equilibrios que estén creando la infraestructura necesaria para que las empresas se puedan desenvolver con agilidad, simplificando mecanismos que hoy son engorrosos, se pierde mucho tiempo tratando de resolver, como dije antes, tenemos reglas antiguas y estamos con la necesidad de jugar un juego nuevo, un juego más ágil, un juego más transparente que nos permita realmente la comunicación armónica como la que estamos teniendo hoy empresarios, profesionistas, trabajadores, que realmente nos haga sentir que entre todos tenemos qué sacar ese México que necesitamos cambiar, rescatar del abandono en que nosotros mismos lo hemos tenido.

Yo quisiera pedirles que después de todo lo que se ha escuchado aquí hagan una reflexión profunda y piensen que si somos capaces de llevar a cabo lo que el documento del Acuerdo de Chapultepec tiene plasmado, que desde mi punto de vista creo que no le sobra nada, posiblemente pueda ser mejorado, pero es una radiografía muy real de lo que México necesita, y también es agradable sentir que aparentemente todos sabemos lo que necesitamos, porque las intervenciones han sido coincidentes.

Lo que también, creo que estamos de acuerdo es que tenemos que buscar el cómo, y creo que hoy, con esta reunión estamos en el camino correcto de cómo buscar el cómo, valga la redundancia, porque ya nos estamos aprendiendo a comunicar entre todos los sectores de la sociedad. Cerremos los ojos y pensemos en un 2012 en donde logramos que cada quien haya hecho la parte que le corresponde, y nos vamos a encontrar con un México con el que seguramente soñamos. Muchas gracias.

Presentador: En este momento escuchamos las conclusiones a cargo del Señor Fernando Solana Morales, integrante de la Comisión de Información y Seguimiento del Acuerdo de Chapultepec.

Señor Fernando Solana Morales, Integrante de la Comisión de Información y Seguimiento del Acuerdo de Chapultepec.

Fernando Solana Morales: Yo diría que más que conclusiones, la impresión de la que creo ha sido una reunión excelente, con posiciones y planteamientos que enriquecen lo que hemos venido trabajando en el grupo de seguimiento del acuerdo, con algunos puntos concretos, pero más que todo ello, creo que muy concretamente, lo que comentaba don Gustavo Ricalde es que tenemos que cambiar de actitud; los  gobiernos tienen su responsabilidad, pero somos nosotros, todos, los ciudadanos, los que tenemos qué impulsar los cambios que se requieren para poder dar el salto hacia el desarrollo.

Hay un tema que se ha tocado por dos de los participantes y de verdad que celebro las intervenciones del Doctor Raúl Godoy Montañes, Rector de la Universidad Autónoma de Yucatán. Que importante es que entendamos que el desarrollo importante no es de los números, es de las personas; si las personas no cambian, aunque cambiaran los números, no van a cambiar nada.

Y dentro del cambio de las personas para el desarrollo, quizás lo que en este momento requerimos en el país es un cambio de actitud, asumir que sí somos capaces los mexicanos y las mexicanas trabajando juntos, junto con nuestros gobiernos, pero juntos; y no al servicio de ellos,  el gobierno al servicio de nosotros, sí podemos, sí podemos dar el salto para volver a crecer y para crecer de manera más equitativa.

No olvidemos que uno de los principales obstáculos  reales del desarrollo, reales, no solamente sociales, o morales o anímicos, de los obstáculos reales que impiden crecer más es la extrema desigualdad.

Las sociedades tienen que tener una cierta equidad, con un cierto funcionamiento. La desigualdad es un problema no solamente social, moral, de derechos humanos, es también un problema económico; necesitamos trabajar no solamente con programas de ayuda a los pobres, que son muy apreciables y que pueden ser muy buenos; sino estructuralmente construir las bases para que cada vez haya menos pobres, y la primera de esas bases son, sí, una buena política económica y una capacidad de crear empleo.

La creación de empleos es, sin duda, la mayor fuerza; empleo productivo y razonablemente remunerado, es la mayor fuerza para ir levantando la construcción de las clases medias que requiere el país. El crecimiento es, decía yo, un círculo virtuoso y permanente.

Yo creo que ha sido una reunión muy agradable, con mensajes excelentes, empezando por el propio señor gobernador, que apreciamos muchísimo su actitud y sus palabras, muy orientadoras,  y, desde luego, el de Carlos Canto, de Raúl Godoy, de Gustavo Ricalde.

Vamos ahora a pasar, un par de anuncios, a la salida habrá para todos folletos  que tiene el texto del Acuerdo; no es la Biblia, se trata de un texto que estimule a la reflexión y pueda ser enriquecido.

Hay también la posibilidad de que puedan, si están convencidos, sumarse el acuerdo no puede ser de un grupo de seguimiento de 15 personas, o de los 350, 400 que lo firmamos en Chapultepec; tiene qué ser un acuerdo de todos.

Entonces nada nos dará más aliento que ver que todas y todos los presentes al salir firman y se suman como ciudadanos y ciudadanas al Acuerdo de Chapultepec, y ahí mismo estarán los documentos que hasta ahora se han preparado y la forma de entrar en comunicación con las páginas web o con la dirección, el teléfono para poder estar en comunicación hacia el futuro.

Pasaremos ahora a la entrevista de prensa, había ya de hacerla en otro momento y en otro sitio, pero parece que si está de acuerdo en que sea aquí mismo, para que todos veamos las preguntas que en nombre, de alguna manera, no solamente de los medios sino de la misma opinión pública, hacen los periodistas y las respuestas que pueden dar los señores de la mesa, particularmente los que tenemos la responsabilidad de darle seguimiento al acuerdo. Tenemos también la oportunidad de escuchar a Don Carlos Slim, a ver qué opina de algunas preguntas. Gracias.

 

CONFERENCIA DE PRENSA

Fernando Solana Morales: Don Andrés Ortiz (AO) nos va a hacer el favor de dar la palabra a los señores de los medios de comunicación que tengan interés en hacer preguntas.

Martín Morita, de Reforma, para el Señor Slim: En todo este contexto que han hablado de los acuerdos que han asumido y de todo lo que pretender llevar a cabo ¿cómo ubican este enrarecimiento que está pasando, sobre todo a raíz de este escándalo del gobernador de Puebla? ¿Cómo vino a ensombrecer esto el panorama que ustedes tienen de llevar a cabo estos objetivos?

Carlos Slim Helú: Entre los objetivos se habla, y se repitió en las intervenciones que enriquecen mucho el acuerdo y en algunos casos lo consolidan, lo concretan, de Estado de Derecho, yo creo que esa es la respuesta, pocas leyes, simples, más claras y que se cumplan, creo que es el Estado de Derecho la respuesta a cualquier irregularidad que se presente.

Radio Red. Vemos que ahorita los candidatos presidenciales sí quieren debatir, no quieren debatir, yo creo que en un determinado momento el Acuerdo de Chapultepec no puede llegar a hacer su función porque vemos que muchos de ellos no quieren debatir. ¿Usted le diría al señor Andrés Manuel López Obrador que entre al debate para que sepamos cuáles son sus propuestas, igual a este señor Roberto Madrazo y a Felipe Calderón? ¿Los exhortaría para que se haga el debate lo más pronto posible? 

Fernando Solana Morales: Creo que el Acuerdo de Chapultepec no tiene una coerción política expresa, es obvio que todos los ciudadanos y ciudadanas podemos tener nuestras preferencias, nuestros puntos de vista, el acuerdo se trata justamente de una actitud de buscar consensos y trabajar juntos, no estamos para hacer recomendaciones ni exigencias a ningún candidato, pero si queremos que los precandidatos se vayan sumando al acuerdo. De hecho ya todos los precandidatos ahora ya candidatos formales a la Presidencia de la República han firmado formalmente el acuerdo, inclusive los jefes de los partidos correspondientes, faltan tres que seguramente lo harán en un futuro próximo, estaremos ya en contacto con ellos pronto.

Más que las estrategias electorales de cada uno, que son cuestión de ellos, nos interesa plantear los grandes problemas nacionales, las grandes visiones de solución, y en su momento, claro, los instrumentos de los cómos y adelante en algunos de los capítulos que hemos estado tocando.

Carlos Slim Helú: La respuesta del licenciado Solana es clara, lo único que podría comentar es que sí se antojaría ya de manera personal, se antojaría que el debate entre los candidatos fuera más de propuestas y menos de descalificación, y evidentemente creo yo que el debate se va acabar dando y va a ser muy interesante para que todos los ciudadanos puedan evaluar por quien van a votar.

Rafael Núñez, de Enfoque, para el señor Slim o para el  señor Solana: Hablan de Estado de Derecho, pero parece que está siendo rebasado por el crimen organizado. Hemos visto muchas ejecuciones particularmente en el norte del país y la Península de Yucatán no se ha salvado del problema del narcotráfico, ¿comó aborda el Pacto de Chapultepec este asunto? ¿Qué se puede incluir en la discusión para solucionar este problema en el país?

Fernando Solana Morales: El planteamiento del capítulo del Estado de Derechos y seguridad pública es un planteamiento de carácter general, ustedes a la salida podrán encontrar el documento básico. No propone soluciones específicas, sí propone la reflexión y la discusión sobre esto y la solución del problema. Hay algunas sugerencias de carácter más general como esa que se mencionó, necesitamos menos leyes, comprensibles y que se cumplan.

Lamentablemente tenemos un cuerpo legislativo a nivel federal y frecuentemente también a nivel de los estados demasiado complejo, demasiado construido a base de partes adicionales, uno sobre otros, que es difícil darle seguimiento y que no es de fácil aplicación, creo que necesitamos simplificar nuestra legislación en general en el país, necesitamos algunas soluciones que ya se están proponiendo, no tendría mucho caso entrar al detalle, pero que ya se están proponiendo reuniones como ésta por diferentes miembros de la sociedad mexicana.

Claro que somos concientes que la violencia y el crimen organizado es uno de los grandes problemas nacionales en este momento y que es uno de los obstáculos mayores para el crecimiento. No hay duda de que la inseguridad que se crea por la falta de una aplicación eficaz del Estado de Derecho es una de las razones por las cuales baja la inversión, se crea la desconfianza y se buscan a veces soluciones fuera de México.

Es una pena ver, pero ya Brasil volvió a estar por encima de México en la captación de capital de inversión extranjera y esto tenemos que resolverlo, pero no hay una estrategia de cómo, no hay un proyecto policíaco; no es nuestra tarea, pero sí está puesto como un punto central dentro del acuerdo.

César Méndez, de TV Azteca, para el señor Barraza y el señor Slim: Ayer usted señor Slim planteaba el punto de cambiar la política monetaria y fiscal, que es muy restrictiva, por una que genere mayor crecimiento de inversión, y esto se lo pregunto dentro del marco del Acuerdo de Chapultepec y sobre el punto que hoy se discutió aquí de crear más empleos y tener un mayor crecimiento. ¿La fórmula que platicaba ayer, las modificaciones que se decían ayer son las que tendríamos que realizar dentro de este Acuerdo de Chapultepec o qué es lo que tenemos que hacer para tener un mayor crecimiento y un mayor empleo en el país? Y también su opinión, señor  Barraza.

José Luis Barraza: Creo que son una serie de acciones conjuntas, iniciando por la plena vigencia del Estado de Derecho, en donde exista seguridad jurídica para la inversión, seguridad física, seguridad patrimonial, es una condición sine qua non para poder estar creciendo económicamente.

Hay otras acciones que están dentro del Poder Ejecutivo como es la mejora regulatoria, otras en el Poder Legislativo como son algunas reforma y algunas adecuaciones para poder modernizar nuestra economía, básicamente son acciones muy concretas, en ello estamos trabajando, en los cómos y definitivamente consideramos que el seguimiento que se le dé tendrá qué ser por consecuencia muy importante, para ir aterrizando estas acciones que modernicen nuestras condiciones de competitividad de país, de poder generar más crecimiento económico y consecuentemente estar generando más empleos.

Carlos Slim Helú: Se comentó en alguna intervención anterior que muchos de los problemas nacionales hay que buscar las causas, y se planteaba como una causa fundamental la necesidad de mejor educación y más educación, formación de capital humano y empleo mejor remunerado, no cabe duda que la educación y el empleo mejor remunerado no solamente combate la pobreza, sino que también articula a la familia, a la sociedad e incluso facilita la gobernabilidad. Creo que es una afirmación que se hizo en una intervención hace unos momentos que es muy importante. 

Por otro lado, respecto a los comentarios que dice en relación al libro que se presentó ayer del Maestro David Ibarra, lo que comentaba es que, y es una opinión personal, que después de muchos años que tuvimos inflaciones muy altas y que tuvimos problemas macroeconómicos en que las variables estaban muy disparadas, se fijó como una de las funciones principales, la única función al Banco de México cuidar la inflación, y como se ha señalado también en intervenciones anteriores hay que diferenciar los medios de  los objetivos, y en el acuerdo se plantea que todas las variables económicas estables: la inflación, la tasa de interés, el tipo de cambio flexible, etcétera, son medios, y que en el acuerdo hasta se ponen como condiciones necesarias, pero no son suficientes.

Entonces sería, pienso personalmente, importante que el Banco Central, al igual que los bancos centrales de muchos países desarrollados, no solamente se preocupen de la inflación sino también del empleo y del desarrollo, y que esa fuerte etapa que se tuvo después de la crisis intensa de 82, de ajuste, debemos pasar ya de planes de ajuste a planes de desarrollo, que pasemos de lo que se ha mencionado inclusive como un posible estancamiento con estabilidad, a lo que es completamente compatible de crecimiento con estabilidad, y una de las propuestas fundamentales es crecimiento acelerado, con justicia, sustentable, sostenido, con empleo, así como la formación de capital humano y físico, que son elementos fundamentales en esta nueva civilización para el crecimiento.

Necesitamos pasar a un crecimiento sostenido, es decir a largo plazo, sustentable, cuidando el medio ambiente, como también se afirmó en alguna de las intervenciones, y que las políticas fiscal y monetaria, como instrumentos fundamentales de política económica, contemplen el crecimiento como empleo. Gracias.

Luis Bofil, de La Jornada, para el señor Carlos Slim y otra para el señor Barraza o el que desee: Uno, Tengo entendido que el Pacto de Chapultepec, el Acuerdo de Chapultepec contempla que la sociedad en general, sobre todo incluso hasta los más necesitados, se incorporen a este acuerdo, den sus planteamientos y, bueno, todo lo demás en materia de seguridad-educación, ¿cómo hacer que este pacto no naufrague en ese aspecto social, cuando digamos hay cerca de 35 millones de pobres o 40 millones de pobres, que prácticamente no tienen en sí quién los represente? Y dos, la otra pregunta, para el que guste, a raíz de este último escándalo donde está involucrado un empresario con un gobernador, concretamente el de Puebla, ¿qué piensa precisamente el sector empresarial de este tipo de situación en concreto en la parte empresarial? Porque entonces ahorita van a empezar los términos tal vez, y ojalá no sea, pues el “Empresario Precioso”.

Carlos Slim Helú: Bueno, hemos dicho repetidamente que el acuerdo es muy importante, la legislación, las leyes son muy importantes, pero también en una intervención se dijo que ni las leyes ni los acuerdos van a resolver los problemas, lo que se necesita es que de  estos acuerdos se deriven acciones y que esas acciones tengan resultados. Entonces esperemos entrar en ese proceso de crecimiento sostenido con empleo, formación de capital humano, de capital físico, con el marco éste que hablábamos con el primer punto, la seguridad jurídica y pública para poder combatir esa pobreza que usted mencionaba.

Lo interesante o lo importante es que como dijo el señor gobernador, en el momento en que se inicie un crecimiento sostenido, en el que se vaya incorporando a estas personas que están muy marginadas a la modernidad a la economía moderna, y a través del empleo y el salario se vayan incorporando al mercado, pues se retroalimenta y vamos a dar a un círculo virtuoso, o como afirmábamos el otro día, romper la barrera del subdesarrollo. Ese es el planteamiento.

No es simplemente que nos sumemos todos, porque podríamos sumarnos cien millones de mexicanos y que no pase nada, el chiste es que no solamente estemos de acuerdo, tengamos consensos básicos de objetivos y condiciones para lograrlo y profundicemos en los cómos y vayamos implementando los cómos, sino que necesitamos acciones con resultados para poder dar ese proceso.

Ahora, si vemos el proceso chino, China está pasando de un país muy atrasado, que estaba al nivel de autoconsumo y de subsistencia, con más del 90 por ciento de la población en ese estado, y que ha entrado a un proceso virtuoso de crecimiento y desarrollo, no solamente pasando una sociedad rural muy atrasada y agrícola, sino pasando a una sociedad del conocimiento.

Todavía hoy, después de veintitantos años de crecimiento sostenido, arriba del nueve y medio, cerca del diez por ciento, que es enorme, se dice que el 70 por ciento sigue en ese gran rezago, el 70 por ciento en China son 900 millones de chinos, lo que ocurre es que 400, ese otro 30 por ciento, ya están formando parte de una sociedad avanzada, con conocimientos y estudios importantes, con ciencia y tecnología, desarrollo, transferencia brutal de tecnología de occidente hacia China, etcétera, etcétera.

Ese proceso en China debe durar todavía muchísimos años y obviamente que conforme se va dando de que se va volviendo de un país rural y agrícola a nivel de subsistencia, se vuelve un país muy avanzado en cuanto a conocimientos intensivos y de una industria también muy moderna, pues ese proceso virtuoso mantendrá y sustentará al desarrollo.

Entonces conforme se van saliendo cientos de millones de personas de la pobreza en China, en India, en Vietnam, en muchos otros países asiáticos y de Europa central, etcétera, el proceso se sustenta y se retroalimenta conforme la población va saliendo de la pobreza.

José Luis Barraza: Bueno, sin duda son eventos muy desafortunados y corresponderá a las autoridades correspondientes, valga la redundancia, pues quienes decidirán si existen ilícitos.

Creo que definitivamente nosotros estamos tratando de enfocar nuestros esfuerzos en los cómos que ya mencionábamos hace un momento, en todas las intervenciones, y creo que es en donde debemos estar enfocando nuestra atención los mexicanos. Yo creo que nos debemos ir a la sustancia, para poder nosotros analizar cómo podemos ir logrando estos grandes objetivos que estamos marcando en el Acuerdo de Chapultepec.

Fernando Solana Morales: Don Epigmenio Ibarra, que es también miembro, integrante de la Comisión de Información y Seguimiento del Acuerdo de Chapultepec quiere comentar algún punto.

Epigmenio Ibarra: Respecto a los millones de pobres que hay en este país, en esta mesa y en general en las mesas en las que hemos estado participando hay un reclamo, una denuncia, una expresión constante, por eso empezamos aquí.

La desigualdad en el país, la situación en que nos encontramos no se puede tolerar, es por esos 35 o 40 millones de pobres que es preciso lograr acuerdos nacionales, establecer consensos, zonas claras de consenso que permitan establecer políticas de Estado, que hagan que el país avance más allá de los proyectos ideológicos distintos que existen.

El esfuerzo que estamos haciendo al recorrer el país, al escuchar a distintos sectores, al enriquecernos con estas opiniones, pretende precisamente eso, extenderlo nacionalmente e incluir posiciones ciudadanas.

La solución de los problemas del país no será resultado de la acción de unos cuantos, aquí escuchamos a un empresario, a un rector universitario, que han planteado, primero, que tenemos qué perder el miedo a la participación y, segundo, el cambio de fondo debe ser un cambio de actitud. Tiene que producirse un empoderamiento de la sociedad, para que la sociedad, mediante acuerdos, logre que el país dé, lo que decía Fernando Solana, un gran salto al desarrollo, por eso estamos aquí, por eso vamos el lunes a Monterrey y por eso seguiremos haciendo todos estos encuentros y entraremos después a otras fases. El acuerdo es solamente un principio.

Tomás Martín, de la Agencia Notimex, para el Señor Solana: En el marco del Acuerdo de Chapultepec ya se planteó algo en materia política exterior, vemos que hay algunos detalles que se han ventilado en estos días en cuando a la política exterior mexicana,  ¿qué opinión le merece o que tendría que hacer la política exterior mexicana para ser mejor o cómo tendría que ser la política exterior mexicana?

Fernando Solana Morales: Sí, es un hecho que, lo reconocemos sin duda, que el documento original del Acuerdo de Chapultepec, aunque claro que menciona la importancia de la presencia de México en el exterior, no le dedica un capítulo con la significación que hemos escuchado justamente al recibir opiniones diversas, que es necesario. Ya se está trabajando en un documento de política exterior con especialistas en la materia para acercar el acuerdo como un anexo, y además hay la apertura y la necesidad de que haya un documento muy de fondo sobre temas que no están suficientemente tratados, pues quizás el acuerdo, sin variar el texto original porque sería muy difícil volver a construir acuerdos con otro tipo de documentos, sí pueda tener anexos que son presentados por grupos de especialistas.

Yo en general diría sobre la política exterior mexicana que lamentablemente hemos perdido peso, México ha perdido peso en el contexto de las naciones, claro que cada etapa de la vida del mundo y de la vida del país tiene sus propias condiciones, pero en un mundo global es necesario una presencia de mayor densidad, de mejor seguridad, de mayor peso de nuestro país.

De alguna manera es un hecho que lo que éramos o pesábamos en algunas zonas del mundo, como particularmente en América Latina se ha afectado, y que no siempre nuestra relación con la parte norte del continente es la mejor que quisiéramos, pero creo que es una parte que también el Acuerdo debe considerar, y más que una opinión general, creo que es una cuestión de una línea de largo plazo, de visión a largo plazo de cuál debe ser a grandes líneas de la política exterior.

Tenemos los principios de ella que están establecidos en la Constitución, pero más allá de los principios necesitamos líneas estratégicas que sean consistentes y perdurables, ojalá, como fue en el pasado, la política exterior sea fruto de un consenso nacional, ahí siempre había habido y debe volver haber un consenso, porque esto es lo que le da fuerza al país en el mundo.

David Heredia, Opinión Digital: Después del turismo, el petróleo, el turismo, las remesas de los migrantes es un gran capital para México y para la economía, tengo entendido que ustedes observan mucho y muy detenidamente el problema de la economía, ¿cuál es su punto de vista respecto del “muro de la vergüenza”, del asesinato de los migrantes en las fronteras y de las declaraciones de muchos diplomáticos que han desvirtuado precisamente la situación de la política exterior de México?

Fernando Solana Morales: Evidentemente creo que el muro es una ingenuidad de quien lo ha planteado. Recordemos en la Primera Guerra Mundial, los franceses establecieron una línea para que no fueran los alemanes a pasar por ahí y realmente la línea era absolutamente infranqueable, no se podía, pero ¿qué hicieron los alemanes? Pues le dieron la vuelta a la línea.

Entonces es un planteamiento mucho más retórico-político de imagen, agresivo contra nuestro país, sin duda, inaceptable desde un punto de vista de principio, pero no  deja de ser una ingenuidad desde el punto de vista de la operación.

Es un hecho que si de aquel lado hay 20 millones de mexicanos y que 400 mil mexicanos se nos van cada año, esto nos muestra dos cosas: lo más importante para nosotros es que México ha sido incapaz de retenerlos, de darles aquí empleo, de darles una esperanza, expectativa de vida comparablemente a la que ellos creen que pueden tener allá, entonces se juegan la vida, porque aquí no hemos sido capaces de dárselas.

Creo que lo primero que tenemos qué hacer los mexicanos es crear las condiciones en nuestro país que tiene un enorme potencial para hacerlo, para que todos los que aquí nacen y así lo deseen puedan tener un modo de vida positiva, razonable, con esperanza y un modo de vida que les permita tener niveles de satisfacción y calidad de vida suficientes, es lo primero.

Ahora, para los que están de aquel lado, estar con ellos, ellos tienen como seres humanos todos los derechos de un ser humano, toda la política de derechos humanos de la que a veces hacemos tanto discurso, necesitaríamos aplicarla y exigirla dentro del marco del derecho nacional mexicano, nacional del país en el cual estén nuestros conciudadanos, y sobre todo del derecho internacional exigir el más absoluto respeto para nuestros conciudadanos. Se hace en buena medida.

Yo creo que los 44, 45 consulados que tenemos en los Estados Unidos de América, valga decir que es el país con más consulados en otro país en el planeta, trabajan activamente con un gran compromiso por proteger los derechos de nuestros conciudadanos, lamentablemente este flujo de 400 mil al año tenemos qué detenerlo y no detenerlo por la fuerza con muritos o con patrullas fronterizas autorizadas a disparar, tenemos qué detenerlos dándoles en México una oportunidad para que puedan realizarse como seres humanos y como seres productivos.

Jaime Vargas, de Por esto, para el señor Slim o el señor Solana: Han sido muy reiterativos en que prevalezca el Estado de Derecho, en la aplicación estricta de la ley, pero en la sociedad se percibe una falta de confianza y de credibilidad no sólo hacia las instituciones, sino también hacia la administración, a los funcionarios, prevalece la impunidad y hay muchos actos que lo demuestran: gobiernos inmersos en delincuencia, familiares en el narcotráfico, en el despojo de tierra. Piden un cambio de actitud de la sociedad, la sociedad es el movimiento, la sociedad ya se ha manifestado, recordemos la marcha por la inseguridad. La sociedad está pidiendo justicia en estos momentos por algunos actos que son del escándalo público a nivel nacional, y persiste esa percepción en la sociedad de la falta de credibilidad y de confianza hacia las instituciones. Yo les pregunto ¿En qué ha fallado el Estado? ¿Qué hacer para desterrar la impunidad?

Fernando Solana Morales: Estoy de acuerdo, creo que el grupo que estamos impulsando este Acuerdo de Chapultepec estamos de acuerdo en que estamos en un momento muy crítico de aplicación del Estado de Derecho, esa fue una de las causas, yo diría una de las mayores causas, la principal causa que nos mueve a este esfuerzo de crear un consenso nacional y una acción más eficaz de gobierno, y por eso el primer tema que se plantea entre los cinco, el primer objetivo que se propone es el respeto al Estado de Derecho y la seguridad pública. Compartimos esta preocupación que ha sido bien expresada por usted y creo que justamente por eso estamos actuando.

Ahora, ya como opinión, yo siento que ha habido algunos avances y otros retrocesos, entre los avances pondría yo el fortalecimiento de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, hoy tenemos una Suprema Corte de Justicia de la Nación autónoma, soberana, que realmente no está manejada ni manipulada por nadie. Creo que esto es muy importante, no siempre fue así en el pasado, creo que esto es un avance; tenemos otro principio de solución que era el aumento de transparencia, que antes no teníamos en igual medida, creo que ahí se ha avanzado significativamente en los últimos años.  Pero es un hecho que esto no ha resuelto los problemas, es un hecho que hay en algunos estados de la unión, lamentablemente, Ministerios Públicos que son utilizados para resolver problemas políticos más que para resolver problemas de justicia.

Creo que una de las cosas que estamos ya empezando a estudiar con un grupo de abogados es propuestas concretas, por ejemplo, para que el Ministerio Público, los Ministerios Públicos del país tengan una autonomía y no dependan necesariamente de los ejecutivos. Yo sé que es un punto de vista muy controvertible, pero en fin, de todo eso tendríamos qué ir discutiendo, porque el día que el Ministerio Público no dependa necesariamente de los ejecutivos, obtendrá una responsabilidad directa y no que los ejecutivos, que a veces cuando no se han portado bien, lo cual no siempre ocurre pero llega a ocurrir, bueno, es realmente un problema para una verdadera aplicación de la justicia.

Y como este ejemplo tenemos que ir poco a poco avanzando en el derecho mercantil a  las cuestiones arbitrales; en el derecho penal tenemos, a pesar de que entiendo que tiene que haber un código penal por cada uno de los estados de la unión, tiene qué haber mucho mayor sincronía, por ejemplo, en la aplicación o en el manejo policíaco. En fin, de todo esto seguramente iremos proponiendo puntos concretos que ojalá sean útiles con la opinión de todos ustedes, con la cuestión de volver a preguntarnos, darnos una opinión, cosas que pueden ser más eficaces.

Carlos Slim  Helú: Como dice el licenciado Solana es el primer punto del Acuerdo. Pusimos en el Acuerdo, espero que lo tengan ustedes, lo puedan leer, en las consideraciones generales pusimos: “Los mexicanos estamos construyendo una democracia para garantizar nuestra libertad, nuestra pluralidad y nuestros derechos. Debemos fortalecer nuestras instituciones la gobernabilidad”.

Luego ponemos en el tercer párrafo: “El Estado de Derecho, las instituciones y una sociedad civil cada  vez más participativa, son elementos fundamentales para construir el país y su Estado de Derecho. En México estamos lejos del Estado de Derecho mientras las ciudadanos y las familias no tengamos seguridad -vuelvo a repetir este párrafo- México estará lejos del Estado de Derecho mientras los ciudadanos y las familias no tengamos seguridad en nuestras viviendas, calles, en nuestros pueblos y en nuestras ciudades”.

Y después viene este punto que como señalaba el licenciado Solana es el primero: Ponemos como condiciones para consolidar el Estado de Derecho “garantizar la seguridad física de los ciudadanos frente a la criminalidad en todas sus formas, mediante una eficiente y confiable procuración impartición de justicia; reformar el marco jurídico para combatir con mayor eficiencia la corrupción y la impunidad, el crimen organizado y los delitos con violencia, y para establecer sistemas de arbitraje; formar jueces de paz, establecer juicios orales y públicos en los niveles federal y estatal con pocas leyes simples, pero que se cumplan; dar independencia y autonomía al Ministerio Público para transparentar y hacer eficiente la procuración de justicia” -y como punto fundamental consideramos y se establece en el acuerdo- que “es imprescindible fortalecer los sistemas judicial y policial promover las reformas legales que permitan lograr una impartición de justicia expedita y equitativa”.

En el acuerdo lo que estamos planteando es el objetivo y algunas condiciones para lograr esto con algunas propuestas de modificación que luego serán los cómos, yo le sugeriría que si tiene alguna propuesta la hiciera para poder enriquecer lo que estamos pretendiendo buscar. Tenemos los mismos objetivos y lo único que es urgente es tener las propuestas de las condiciones necesarias para poder consolidar nuestro Estado de Derecho y la seguridad pública.

Damos por concluida la conferencia de prensa. Muchas gracias.