Todos queremos un país con

Seguridad, educación, empleo, salud
y crecimiento económico.

Firma del Acuerdo de Chapultepec en recinto de la Central Nacional Campesina.

México, D.F. a 13 de octubre de 2005

Heladio Ramírez, dirigente de la CNC:

Nuestra casa campesina abre hoy sus puertas, llenas de respeto y cordialidad, para dar la bienvenida a tan distinguidos mexicanos, responsables de dar seguimiento al Acuerdo Nacional para la Unidad, el Estado de Derecho, el Desarrollo, la Inversión y el Empleo, suscrita hace unos días en el Castillo de Chapultepec.

Su presencia nos permitirá no sólo profundizar en el contenido de tan trascendental documento, sino de intercambiar puntos de vista y perspectivas, propiciar la búsqueda conjunta de respuestas a una coyuntura política nacional poseída por la retórica, por la corrupción, por el crimen organizado, por la desconfianza en los actuales liderazgos políticos y abrumada por esa calamidad social que son los protagonismos entre los actores políticos que golpean nuestra esperanza y dan paso al juicio de la indignación popular.

¿Cómo reconciliar a la política con la sociedad?, ¿cómo dar vigencia plena al pacto social que representa nuestra Constitución Política?, ¿cómo lograr que los sin voz, los que son tentados por la inconformidad violenta, los que son orillados al suicido de la agricultura ilegal, los indígenas del éxodo sacudidos por las grandes zancadas que da la agricultura moderna, mientras ellos se pelean en la subsistencia por unos cuantos surcos, ¿cómo lograr que puedan tomar parte en las decisiones, en lugar de reducirse a esperar en silencio las noticias de allá arriba, o peor aún, las señales que vengan desde afuera?

El diagnóstico que nos ofrece, que se nos ofrece de nuestra realidad actual es sombrío, descendemos en competitividad como país. La inversión extranjera en el campo se retira, la educación, en ella estamos calificados como los últimos; no basta entonces que la macroeconomía esté en bonanza si aquí abajo nuestra realidad es una fábrica de pobres y desempleados, y la solución se busca cruzando nuestras fronteras.

No es suficiente que nos digamos demócratas si nuestra democracia está degradada y la competencia por el poder está desbordada por los escándalos mediáticos y por las denuncias de graves bajas que alejan a los electores de las urnas.

Parecería que la doctrina del bien común que sostiene el gobierno se ha convertido en un mal común. Hoy la sociedad civil ya no es una masa muda, su hartazgo tiene un límite, por eso como nunca participa, levanta iniciativas, sacude conciencias.

Los campesinos creemos en la democracia, cuidamos nuestra libertad, luchamos por la justicia, defendemos la soberanía de México, soñamos, pero no somos ingenuos.

La CNC es una organización clasista con ideologías, con programas, con principios, con conciencias, su universo lo conforman tres y medio millones de pequeños y medianos productores, cinco millones de campesinos sin tierras, miles de recolectores del desierto y un elevado porcentaje de comunidades indígenas. Somos un frente campesino que defiende los derechos laborales y humanos de los trabajadores migrantes, de los jornaleros agrícolas, de las miles de mujeres indígenas que recolectan frutas y hortalizas en la agricultura de exportación de nuestro país, y también de los cientos de miles niños campesinos que trabaja en los campos agrícolas fuera de la ley y fuera del nuestras estadísticas.

Nuestra lucha histórica ha sido para erradicar la pobreza y la desigualdad, nuestro reto está en ese 30 por ciento de desempleados en el campo, en los 25 millones de campesinos viviendo en la pobreza extrema y en nuestra cada día más preocupante dependencia alimentaria, que alcanza ya el 41 por ciento.

Por mencionar sólo algunas ramas de producción, en estos años del Tratado de Libre Comercio les diré que importamos 70 por ciento del arroz que consumimos, 20 por ciento del maíz, 42 por ciento del trigo, 96 por ciento de la soya y 35 por ciento del sorgo.

Frente a ello, no nos resignamos ni somos complacientes, no cedemos ante el simple pragmatismo utilitarista y concentrador que mata el alma y los profundos valores de nuestros pueblos diferentes, no nos dejamos abatir por el fatalismo de la pobreza sin remedio, al contrario, luchamos por rectificar el rumbo.

No podemos caminar en silencio hacia un destino que inexorablemente nos marca con el estigma de la exclusión, recogemos la idea de quienes postulan que debemos relanzar al país desde la democracia y la responsabilidad social, por eso los cenecistas pensamos que es el momento de hacer una evaluación seria, responsable, del modelo económico en que se sustenta nuestro desarrollo.

Estamos convencidos de que los esfuerzos institucionales no valen por las intenciones, sino por sus resultados, por el impacto real que generan en el marco de las tendencias y relaciones que dominan al sector rural.

Estamos, compañeras y compañeros, ante una oportunidad quizá irrepetible de dar respuesta a muchas de las inquietudes de la sociedad, particularmente de quienes se preguntan cómo conciliar las definiciones del mercado con los valores de la solidaridad.

La CNC es partidaria de las alianzas, de concertar acuerdos en objetivos comunes, de encontrar coincidencias aun desde posiciones ideológicas diferentes, sobre todo cuando nos hemos dado cuenta de las dificultades para el diálogo entre poderes y entre sectores sociales, cuando muchos propósitos se desvanecen por fatiga, por los excesos de retórica o por la falta de contenidos prácticos.

La idea, la intención de un Acuerdo Nacional para la Unidad, el Desarrollo, la Inversión y el Empleo es impecable, valoramos su espíritu, el esfuerzo de concertación de voluntades, la preocupación para evitar la contaminación del descrédito, por la inoperancia lamentable de otros acuerdos nacionales.

Por eso nuestro mayor reto es encontrar que sus fines, sus métodos y sus estrategias sean eficaces y sus objetivos superiores no se remiten sólo a encontrar una respuesta a la coyuntura.

Si hoy la sociedad civil levanta su voz exigiendo seguridad, empleo y desarrollo, si es la expresión de una sociedad herida y humillada por la corrupción, es el momento de valorizar esas demandas para exigir que los instrumentos de la política hagan lo que están obligados a hacer, quienes hemos suscrito el documento hemos coincidido con sus objetivos conscientes de las circunstancias presentes y los desafío del futuro.

No todos los dignatarios pensamos igual, ni todos luchamos en iguales condiciones, pero todos sentimos respeto por cada uno y por los demás.

La razón que nos une está en los objetivos, no nos hemos convocado para dirimir nuestras diferencias ideológicas o para confrontar nuestras abismales realidades sociales, hemos consensado, eso sí, en la necesidad de acudir a todos los actores sociales, a los sectores productivos, a las organizaciones sociales, a los partidos políticos, a los poderes que conforman el Estado, al mundo de los pobres, al paraíso de los privilegiados, al escenario de los emprendedores, a todas partes, y con todos, para convocarlos a una reflexión nacional sobre los grandes problemas que agobian a nuestra patria.

Sobre los temas que tienen que ver con nuestro desarrollo, con la recuperación de la confianza en el ejercicio de la política y en la conducción de la gobernabilidad de las instituciones, con las reformas del Estado, con la lucha contra la pobreza y la desigualdad, en suma, con el futuro de nuestra nación, conscientes de que sólo en la unidad y aliados en objetivos superiores podremos afrontar el porvenir, y mejor aún, florecer la ilusión social.

Pensamos los cenecistas que hoy más que nunca los problemas complejos que vive nuestra nación demandan soluciones responsables, por esa convicción la organización campesina que represento valora en toda su dimensión el Acuerdo Nacional para la Unidad, el Estado de Derecho, el Desarrollo, la Inversión y el Empleo.

La CNC tiene muy claro sus orígenes y sus responsabilidades frente a la nación de nuestra propia clase. Hace un buen rato que nos rebelamos contra el inmovilismo y la resignación suicida, hace un buen tiempo que empezamos nuestra propia lucha contra la pobreza, las desigualdades sociales, el atraso y las condiciones profundamente inequitativas, en la que sin aviso previo y sin preparación alguna hemos sido arrojados.

Hemos llamado a un nuevo agrarismo, a la revolución productiva del agro mexicano, su fundamento ideológico está en nuestra convicción de que en el mundo de hoy ningún desarrollo es posible sin el poder, que sólo en manos de la capacidad productiva de la competitividad de los mercados y de la formación de capital propio, del compromiso del Estado a partir de su responsabilidad de proteger a las clases más débiles y vulnerables, como lo manda nuestra Constitución.

La piedra de toque del nuevo agrarismo cenecista es alimentar la conciencia para el trabajo sobre la sólida base de las modernas tecnologías, la capacitación para la productividad de la eficiencia, la participación comunitaria, la iniciativa empresarial en la voz de la solidaridad.

No sólo impulsamos el deseo de obtener un mayor ingreso y vivir con dignidad, sino también soñar en un mundo mejor y diferente. Pensamos que la organización económica de los campesinos es un arma de protección y al mismo tiempo un instrumento de progreso. Ahí está el gran desafío, cómo los campesinos organizados se insertan en las nuevas tendencias que dominan la agricultura, cómo participan en el mercado, cómo revolucionan los instrumentos productivos, cómo asimilan las nuevas tecnologías y cómo participan en una equitativa distribución del ingreso.

Estos grandes desafíos sólo se pueden llevar a cabo con nuevas y audaces formas de organización que respondan de manera ágil a la dinámica económica, y al mismo tiempo sean palancas de interacción social, de gestión empresarial y de democracia interna.

Por eso reclamamos una política de todos para el campo y tanteamos una vigorosa política de alianzas y de búsqueda de unidad y acción conjunta con otras fuerzas sociales y económicas con las que coincidimos en los mismos propósitos.

Por eso estamos hoy aquí, no sólo para informarnos, sino también para enriquecer la propuesta que sustenta el Acuerdo Nacional para la Unidad, el Desarrollo, la Inversión y el Empleo, porque estamos convencidos de que es un movimiento plural que convoca a todos los mexicanos, sin exclusiones, porque plantea asuntos que a todos nos conciernen, porque busca respuestas que a todos nos inquietan, porque propone objetivos para el desarrollo al que todos aspiran, porque convoca a la suma de voluntades y esfuerzos que la nación reclama.

Sentimos una profunda y vigorosa esencia nacionalista, justamente, cuando más riesgo corren los valores, los recursos estratégicos y los principios de nuestra soberanía nacional. La CNC ratifica su identidad con los principios más que con los hombres y o los grupos, por eso en nuestra organización asignamos un valor supremo a la unidad y a la confianza en torno a nuestras condiciones clasistas y a nuestras luchas históricas, más allá de las delicadas circunstancias en que se desenvuelve hoy la vida de los partidos políticos, desde aquí hoy los convocamos a elevar la vida del debate para avanzar hacia el objetivo superior que es México.

El compromiso que hoy ofertamos de mirar hacia adelante puede ser punto de partida para este gran pacto social que requerimos, donde por encima de todo prevalezcan los grandes intereses y objetivos de nuestra patria.

Nos inspira la idea de trabajar a partir del activismo de la sociedad civil para hacer realidad entre todos el ideal de mejorar la condición social de nuestros compatriotas, esperanza que nos une y compromete.

El Acuerdo Nacional Para la Unidad, desde mi perspectiva, incide y convoca a la inmensa tarea de recuperación de esa esperanza de movilizar nuestro esfuerzo interno para conquistar el desarrollo, de perfeccionar nuestra democracia; es un foro abierto para reflexionar y actuar sin prejuicios para tratar temas que conmueven a nuestra sociedad.

Somos muchos los que estamos convencidos de que sólo unidos podemos salvarnos y salvar a México, que estamos decididos a ponernos en acción, a buscar con creatividad y buena fe nuevas opciones. Un nuevo tipo de relaciones económicas, sociales y políticas como lo exigen los tiempos que corren.

Queremos construir entre todos, sin excluir a alguien, la certidumbre de nuestro futuro por el que tanto clama nuestra nación. El reto, compañeras y compañeros, vale mucho la pena. Muchas gracias.

Ingeniero José Luis Barraza González, integrante de la Comisión de Información y Seguimiento del Acuerdo de Chapultepec:

En nombre de los integrantes de esta comisión de seguimiento del Acuerdo Nacional para la Unidad, el Estado de Derecho, el Desarrollo, la Inversión y el Empleo, quisiera agradecerle particularmente al licenciado Heladio Ramírez López, Presidente de la Confederación Nacional Campesina, la invitación que nos ha hecho a este foro en donde hemos escuchado con mucho interés todos los consejos y las reflexiones en torno a nuestro acuerdo.

Como ya lo dijo nuestro amigo Heladio, tenemos un gran, un gran reto como mexicanos. La solución está en nosotros y consideramos que es más lo que nos une a los mexicanos que lo que nos divide. Los grandes objetivos nacionales que se plasman en este acuerdo consideramos que es algo que podríamos estar traduciendo en un crecimiento sostenido con empleo, para lo cual necesitamos tener un marco de Estado de Derecho, de seguridad pública, de seguridad jurídica para las inversiones, de seguridad patrimonial para todo el patrimonio de las familias mexicanas.

En el mismo se plasman también acciones concretas para poder lograr ese desarrollo sostenido con empleo, dentro de este marco de Estado de Derecho, que apoyado con el desarrollo de capital humano, más y mejor educación, más y mejor salud, más y mejor capacitación, podemos nosotros traducir este crecimiento económico sostenido en mayor bienestar social.

Yo creo que el hecho de haber llegado a estos consensos, a este acuerdo desde diferentes sectores de la sociedad civil, es una muestra clara que los mexicanos podemos unirnos en lo esencial, y estar atendiendo las grandes tareas que tenemos enfrente y que eventualmente, a través del crecimiento sostenido con empleo, podamos nosotros traducirlo en bienestar social.

Yo solamente vuelvo a reiterar el agradecimiento a nombre de la comisión de seguimiento de este acuerdo, y con la seguridad de que estamos trabajando desde el primer día que signamos el acuerdo, que estamos trabajando concretamente para llevar a cabo acciones que den las condiciones que se presentan en cada uno de los objetivos nacionales que nos marcamos en este gran acuerdo que se firmó hace unos días.

Agradezco nuevamente la presencia de todos ustedes y la invitación que nos ha hecho la Confederación Nacional Campesina.

Palabras de persona identificada como, Compañero Abraham:

Señores integrantes de la Comisión de Seguimiento. ¿Cuáles son las razones que nos motivan  a sumarnos a este esfuerzo de la sociedad civil?. Nos motiva justamente eso, que es un acuerdo de la sociedad civil en el que por nuestra propia voluntad y mediante consulta deseamos participar, por eso creemos que si se va a cumplir.

Hay algunos tratados que en este momento están vigentes, se puede revisar la parte agropecuaria de un tratado, lo que hacen los americanos y los canadienses en los tratados, quien no ha cumplido aquí es la parte gubernamental que está contemplada en el tratado, la parte gubernamental mexicana. ¿Se pretenden establecer acuerdos paralelos o se pretenden establecer medidas internas?. Cuando modificaron el 27 constitucional dijeron: “Van a llegar las inversiones en tres años”, nos cambiaron, nos la invirtieron. En el campo, sobre todo, en la rama de producción que nos toca representar, más de 350 mil familias no podemos… (inaudible)…  en un temporal minifundio.

 

Palabras de Carlos Slim, integrante de la Comisión de Información y Seguimiento del Acuerdo de Chapultepec.

Carlos Slim: Me da mucho gusto, especialmente tratándose de hablar y escuchar todos estos puntos sobre el acuerdo, el acuerdo que tiene un nombre muy largo, porque se quiso imprimir todos los puntos fundamentales que traía y que como han señalado diversos medios, lo han bautizado como el Acuerdo de Chapultepec, y creo que es un nombre adecuado.

Quiero subrayar que este acuerdo se construyó en una primera etapa por el sector productivo, la participación activa de la CNC a través de su presidente, la participación de la CTM con Don Leonardo Rodríguez Alcaine, que hace muchos meses, quizás ocho o nueve meses, uno de sus planteamientos era, ¿qué necesitábamos hacer para que haya más inversión y empleo?, preocupado por esta situación.

También participó la UNT, grupos empresariales organizados e individualmente. El sector productivo estuvo trabajando en la elaboración de este acuerdo y también se abrió invitando a intelectuales que hicieron grandes aportaciones, celebridades, a las universidades, a diversas instituciones, organizaciones y personas. También participaron en su revisión y propuestas actores políticos, no se hizo fuera, en el aire, ajeno a los actores mismos, al Gobierno, a alguno de los partidos, etcétera.  Entonces, lo que tiene este acuerdo, sentimos, son consensos fundamentales sobre los objetivos del país, para evitar confundir objetivos e instrumentos.

Me da mucho gusto que en todas estas opiniones y participaciones de ustedes, muy valiosas e importantes, prácticamente no se cuestionen los objetivos. Se cuestionan los cómos, que todavía estamos por determinar los cómos, pero los objetivos creo que están claros y estamos casi todos de acuerdo.

Todos queremos Estado de Derecho, todos queremos seguridad física y jurídica, la seguridad pública, como se comentaba, queremos leyes más simples que se cumplan. Sabemos que los problemas no se resuelven ni con leyes ni con acuerdos, se resuelven con acciones, se resuelven atacándolos, enfrentándolos.

Sé que se han firmado muchos acuerdos, en todos lados, y en todos los tiempos, pero probablemente pocos acuerdos, si es que hay algunos, tienen la característica de éste. Todos fundamentales. Primero, objetivos claros, que creo que hay un gran consenso; y, segundo, que es un acuerdo en el que no han participado los actores políticos en su firma. Es un acuerdo suscrito por, como decimos acá, por miembros de la sociedad mexicana, miembros de la sociedad civil que asumimos nuestro papel corresponsable en el avance del país, pero respetuosos de las leyes que les dan estas facultades.

Como decía aquí don Abraham, una participación muy interesante que obviamente es un inicio con ustedes del trabajo que tendrá que estar haciendo esta comisión, y ustedes son los que  tendrán que hacerlo, que hay muchos problemas que se están planteando, en los que la solución la tenemos que plantear nosotros, no son soluciones en que esperemos que nos vengan a resolver los problemas, sino que las posibilidades de hacerlo está en manos nuestras.

Hay algunas cosas que tendrán que hacer los gobiernos que son muy importantes, son fundamentales, la seguridad física, la seguridad jurídica, las reformas.

Creo que la sociedad civil o las organizaciones de la sociedad civil tendremos que trabajar en proponer más cómos: cómo resolver esto, cómo atacar esto otro, qué le falta a esto; hay alguna observación de los qués, cómos y cuándos. Yo creo que los qués están relativamente consensados que son los objetivos; los cómos, ésos hay que enriquecerlos; los cuándos yo digo que es ayer.

Entonces lo que tenemos que trabajar son los cómos, organizar grupos de trabajo, seminarios en todo el país no sólo acá, en que se hagan las propuestas diversas, buscando en una primera etapa, sobre todo, no lo deseable sino lo que es viable, lo que podemos lograr, no tratar de ir al todo o nada, sino de ir avanzando en la consecución de estos consensos.

Los objetivos están claros: Estado de Derecho, crecimiento sostenido acelerado con empleo y, por supuesto, formación de capital humano, protección de la madre en el embarazo para arrancar de algún lugar salud, educación y educación moderna avanzada.

Quiero dejarles un mensaje, no creo que sea fantasioso, quiero dejar un mensaje optimista dentro de las condiciones difíciles que tenemos y optimista en el sentido, no sé si optimista o simplemente tratar de subrayar las posibilidades que hay. No pensar que estamos destinados a vivir en el subdesarrollo y en los problemas permanentemente sino que podemos fácilmente, o más bien no fácilmente sino rápidamente salir de ellos.  Cuentan con todas las condiciones para que la población acceda a mejores niveles de bienestar y se inserte con éxito en un mundo globalizado y competitivo, que demanda y ofrece mayor conocimiento, competitividad, productividad y eficacia.

Entonces debemos tener presente que estamos viviendo en un mundo cada vez más competido.

Luego dice otro punto del Acuerdo. “Los trabajadores mexicanos han demostrado capacidad para aprender rápido, voluntad para trabajar y progresar, así como una notable responsabilidad, deseos de superación y solidaridad con su familia, con sus compañeros y con el país. El trabajador del campo ha demostrado también férrea voluntad, capacidad de trabajo y de adaptación; sin embargo, la falta de oportunidades de trabajo lo han orillado a buscar empleos fuera de nuestras fronteras, sin olvidar sus raíces y familias”.

En esta nueva civilización tecnológica, esta nueva era globalizada, tecnológica, el desarrollo es un proceso acelerado que se puede dar en pocos años y que se retroalimenta al compartirse. Al haber redistribución, al haber empleos, se fortalece la economía y se retroalimenta el desarrollo.

México puede y debe entrar en este proceso virtuoso, como ya lo hicieron otros países de culturas diversas y distintos continentes. No es que los chinos trabajan mucho, los orientales, en Europa, en todos los países está ocurriendo porque se han seguido políticas de Estado claras en este sentido.

Luego también señalamos aquí en el Acuerdo. Crear un clima favorable a la inversión privada y social que aliente el desarrollo empresarial, especialmente de las pequeñas y medianas empresas en las que se genera más empleo por inversión y el autoempleo. Yo creo que es fundamental el caso del campo. Modernizar la producción rural, al favorecer las inversiones la capacitación, el uso de las tecnologías adecuadas y generar mejores  fuentes alternas de empleo al trabajo rural, aquí hay que tener presente que hay que buscar otras fuentes alternas de algunos proyectos productivos distintos al agropecuario, en el campo.

Como la construcción de vivienda rural, algunas aplicaciones turísticas, algunos otros programas productivos y quizás empezar a organizarse para conquistar los mercados alimenticios, empacados en Estados Unidos, como la industria de embutidos española, la industria láctea, etcétera, como que todavía hay un poco más allá de lo que históricamente hemos hecho.

Creo que este es un punto importante que se incluyó, creo que para ustedes va a ser más claro inclusive que cualquier otro, que es potenciar los proyectos que contribuyan a la inversión productiva de las remesas aportadas por los diversos mexicanos, incrementando la posibilidad de que puedan regresar a su país aprovechando el patrimonio, los medios productivos que generó durante su estancia de trabajo en el extranjero y las mejoras, grandes mejoras, a su comunidad y a su familia, que estas remesas producto de su esfuerzo y progreso deben producir, esto es algo de lo que tenemos que hacer.

Quiero insistir, ya por último, en que planteamos que estamos claros del potencial de México, creo que todos ustedes y nosotros, que los sectores son fundamentales para este desarrollo de inversión y el empleo, y que la redistribución de los ingresos  retroalimenta el desarrollo, pero que para insertarnos con rapidez en esta sociedad necesitamos, primero, fortalecer la unidad nacional, necesitamos estar unidos, respetando nuestras divergencias, como decía Heladio, la pluralidad, los intereses distintos, etcétera, etcétera, tenemos que tener unidad en los objetivos, fortalecer esta unidad nacional, establecer políticas de Estado con objetivos de mediano y largo plazo.

Entonces creo yo que lo que nos falta es trabajar activamente en los cómos, y eso para todo el país, sin duda lo más importante va a ser lo que la CNC pueda hacer, encontrando y difundiendo estos conceptos. Creo que los objetivos, obviamente en el acuerdo ya están establecidos, están suscritos, no los vamos a estar cambiando. En los cómos y la forma de alcanzar los objetivos; en ello es muy importante que podamos ponernos de acuerdo y orientarnos a encontrar todos aquellos que puedan tener consensos o ser viables, hay cosas que pueden ser deseables pero no son viables, entonces buscar aquellas cosas que puedan ser viables y seguramente cuando demos un paso, puede ser un paso muy rápido.

Por otro lado, quiero comentar que ya me estoy dedicando a una nueva actividad, que es impulsar el desarrollo y el empleo en América Latina a través del financiamiento de proyectos de infraestructura: educación, salud, vivienda e infraestructura en general. Creo que sería muy importante que encontráramos, en el caso del campo, formas de conducir las inversiones; señalaba que de alguna forma se les quitó la escalera y están agarrados de la brocha, yo diría es importante el seguro agrícola probablemente en los mercados de las materias primas a futuro, para que si hoy está a diez pesos el kilo y empieza la producción que cuando esté la cosecha no valga cinco, sino que se tenga cierta certeza de precio.

Pero también, es muy importante que estemos concientes que la producción del campo tiene que ser bastante competitiva, lo más eficiente posible, pasar al uso de mejores tecnologías, de riego en lo posible, porque va a ser muy difícil y no sostenible que un producto que en los mercados valga diez pesos aquí cueste 20 o 30 pesos. Tenemos que cuidar mucho ese factor para evitar cualquiera que sea el subsidio; que sean subsidios temporales, pero que no sea algo en lo que podamos pensar como una solución permanente en mantener una estructura forzada y podemos ser muy productivos y competitivos.

Una  de las cosas que estamos viendo con Estados Unidos en este convenio o tratado y con todos los tratados, como lo señalaba Abraham, es la presión de los granos, hay que ver cómo lo vamos a enfrentar, pero también tenemos abiertos todos los productos agrícolas y agropecuarios en los que los países desarrollados les dan una excesiva protección a sus economías, y eso es lo que hay que luchar en estos tratados para poder exportar a Japón, a China y a Europa, los productos, porque no puede ser que nos exporten los productos industriales y nosotros no podamos exportarles los bienes nuestros.

La inversión que estamos buscando en infraestructura o que estamos proyectando en infraestructura es de grandes montos, se plantea en el acuerdo que podamos ir más allá de la limitación de los presupuestos públicos y los recursos públicos, a través del ahorro social y la inversión privada; necesitamos que esté autorizada, y eso yo creo que el apoyo a todo estos proyectos de infraestructura de la inversión privada y social le puede dar un gran impulso. Muchas gracias.